Los destinos turísticos tratan de diferenciarse y hacer valer sus singularidades y ventajas para sobresalir entre sus competidores y ganarse a los turistas y visitantes. En el último tiempo, casi todos los productos turísticos que se están creando a nivel territorial se articulan alrededor del concepto de ruta turística. La ruta turística es un itinerario estandarizado de lugares y actividades a realizar en un territorio bajo régimen, tiempos y duración de visitas flexibles. La idea de un producto turístico basado en un itinerario (o circuito) turístico facilita la orientación del turista en el destino. Además, un recorrido establecido incentiva al turista no sólo se disfruta de los sitios fijados, sino del recorrido entre un lugar y otro. La oferta de productos y servicios a los turistas, tales como restauración, transporte, alojamiento, servicios complementarios, información y actividades de ocio en su más amplia acepción, se convierten en una importante fuente de recursos económicos para las empresas locales creando empleo (directo e indirecto), fijación de población, recuperación y revitalización del patrimonio natural y cultural, por ende, mejorando las condiciones de vida de los residentes locales, aportando el máximo bienestar social. En general, las rutas son diseñadas en torno a un tema, ya sea de carácter histórico, social o artístico o paisajístico, que permiten conocer y disfrutar de una serie de recursos, y atractivos comunes de forma organizada. El tema asegura la coherencia a través de un hilo conductor que da sentido al itinerario la forma que se unen distintos lugares, actividades y elementos que actúan sobre un destino turístico. Es decir, vienen determinadas por una serie de valores, humanos o naturales, que constituyen el centro lineal de atención. Las etapas para diseñar una ruta las podemos resumir sucintamente bajo una serie de condiciones y variables previas, tales como:

Tabla: Proceso de diseño e implantación de una ruta turística (elaboración propia)

Principios para el éxito de una ruta turística:

1. Un producto o servicio turístico que no sea sostenible y socialmente responsable, no será viable ni competitivo en el entorno actual del turismo. Por lo que se debe, en cualquier ruta, planificar e implementar acciones de buenas prácticas ambientales y sociales alineadas con los criterios del Consejo Mundial del Turismo Sostenible y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU para 2030.

Esto es impulsar, desde el inicio, prácticas de turismo sostenible que impliquen el cuidado de los recursos naturales y culturales, reducción de la huella de carbono, con una coordinación efectiva en todos los ámbitos administrativos e institucionales, que favorezca tanto la conservación del medio natural y cultural como la práctica de un turismo responsable y socialmente justo con los habitantes locales, que búsqueda la permanente excelencia y estar atento a los nuevos modos y gestión del conocimiento de la sostenibilidad aplicados al turismo.

2. Diseñar productos personalizados y novedosos que añadan valor a la ruta, aprovechando la riqueza natural y cultural del destino, como pueden ser los recursos étnicos, costumbres, gastronomía, actividades productivas así como el paisaje o la arquitectura, que cuenten una historia memorable e inolvidable para los turistas. Los análisis de las cifras y de las tendencias de la OMT muestran que los turistas buscan destinos diferentes a los tradicionales de sol y playa, buscan lugares menos explotados turísticamente que proporcionen experiencias más auténticas y menos masificados. Por lo tanto, se debe migrar de la posición de proveedores de productos a proveedores de experiencias. En donde, el producto se convierte en generador de experiencias utilizando sostenible y responsablemente los recursos y atractivos que ofrece el territorio. Para lo cual, es clave la segmentación de la demanda, por cuanto, crear productos y servicios diferenciados y específicos que responden a las preferencias, expectativas y necesidades de los turistas objetivo es el comienzo para generar productos de alto valor y calidad. Una correcta estrategia es confeccionar una variada gama de productos y servicios que satisfagan diversas motivaciones específicas.

3. Una ruta debe de contemplar, a lo menos, con dos o varios productos principales (núcleo), que por su relevancia, singularidad y atractivo se convertirán en los principales atractores del destino, para así acrecentar el interés en ser visitada al ser una oferta más completa y diversificada de opciones con múltiples elecciones de ocio, profesionales y personales. Para lo cual, es clave la creación y fomento de redes empresariales y de cooperación público y privado capaces de generar territorios innovadores e integrados que permitan llevar a cabo proyectos de interés común.

4. Es imprescindible para una buena gestión de la ruta interactuar con el turista cosa que viva experiencias únicas, momentos memorables en destino. A la vez, motivar que comparta sus impresiones, experiencias, videos, fotografías de la ruta en las redes sociales para dar visibilidad al territorio e inspirar para que vengan nuevos turistas y visitantes.

5. Introducir la innovación como parte del proceso de mejora continua de los productos y servicios turísticos ofertados en la ruta. La innovación no solo consiste en la incorporación de una nueva tecnología, sino buscar nuevas formas para hacer las cosas u ofrecer productos, procesos y servicios de calidad. En turismo la clave de la innovación viene, en parte, por saber escuchar y dialogar activamente con los turistas identificando sus necesidades insatisfechas. Esto es la búsqueda permanente de la excelencia, entendiendo como tal la satisfacción de la expectativa del turista, usuario de los productos y servicios que ofrece el territorio. Se trata pues de una excelencia basada en el sentido de la percepción, que es hacia donde los nuevos usos de la demanda conduce la definición de excelencia. ¿Cómo podríamos visualizar rutas que mejoren la sostenibilidad del destino con potencial turístico y la experiencia de los turistas? La Gran Senda de Málaga Es un sendero que da la vuelta a la provincia de Málaga siguiendo su perímetro a lo largo de más de 650 km. En sus 35 etapas, la Gran Senda de Málaga recorre 9 comarcas y 50 municipios, penetra o circunda 13 espacios naturales protegidos. A pie, en bicicleta o a caballo, a través de veredas, sendas y caminos, por cuencas fluviales y lagunas, zonas esteparias, áreas de montaña y el litoral, se tiene la posibilidad de conocer y disfrutar de las esencias de la provincia de Málaga. Asimismo, la Gran Senda de Málaga ofrece la posibilidad de realizar otras actividades deportivas durante el recorrido, como: rafting, piragüismo, bicicleta de montaña, escalada o descenso de cañones. Además, es un viaje por las culturas de la provincia de Málaga a través del conocimiento de su patrimonio histórico, sus tradiciones, la idiosincrasia y el quehacer cotidiano de sus gentes.

La Ruta PiCaSo Premio Nacional a la Diversificación del Producto Turístico Mexicano 2016 en la categoría Turismo cultural, la ruta invita a descubrir el mundo de la Piel y del Calzado en León, a través de experiencias vivenciales únicas en tenerías, fábricas de zapatos y de sombreros, talleres de marroquinería, mercado tradicional de pieles y zonas comerciales especializadas. A través de la ruta se puede conocer la historia de esta legendaria industria, su personal, sus procesos de fabricación modernos como artesanales y las buenas prácticas implementadas en términos de sustentabilidad. Desde de 2017 cuenta con la certificación de BIOSPHERE de Turismo Responsable.  Ruta del Vino Ribera del Duero La ruta se asienta en las provincias de Burgos, Segovia, Soria y Valladolid. Está integrado por 260 asociados y adheridos. Entre ellos se encuentran 57 municipios, cinco asociaciones, incluido el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero, 56 bodegas, 46 alojamientos, 30 restaurantes y 24 museos y centros de interpretación, entre ellos seis dedicados en exclusiva al vino. Enotecas y comercios, establecimientos de ocio y oficinas de turismo completan el listado de adhesiones a este itinerario turístico. En una firme apuesta por la innovación turística, la ruta del vino ha puesto en marcha en 2016 un proyecto de señalización turística inteligente. Un nuevo sistema de información que gracias a la tecnología conocida como Beacons doto a los municipios asociados a la ruta de señales peatonales inteligentes. En total son 103 que envían de forma gratuita y mediante bluetooth información turística a los dispositivos móviles que se encuentren en proximidad a través de la aplicación de viajes Inventrip. A través de Inventrip se conecta el territorio con el turista digital, reduciendo la dependencia de la ruta de intermediarios online y dando visibilidad a sus 80 pueblos y 151 establecimientos asociados que aportan más de 190 opciones de ocio. Figuras: Panel de información inteligente y conexión de la señal turística con el smartphone del turista (Fuente: https://goo.gl/5X5uk2)

En la próxima edición del curso de  curso de Turismo y Desarrollo Sostenible, que se imparte en su totalidad en modalidad ON LINE, dedicaremos especialmente atención a la discusión de cómo construir un turismo sostenible, responsable e inclusión social que favorezca el proteger el paisaje cultural y natural de los destinos cumpliendo los objetivos de innovación, competitividad y sostenibilidad. Con ello, queremos contribuir aportar conocimiento y herramientas técnicas para consolidar el concepto de turismo sostenible, así como abrir nuevas perspectivas para gestionar con eficacia el medio natural y cultural, a efectos de aportar beneficios a la sociedad y acrecentar el interés de los visitantes por los destinos.

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