Las altas temperaturas del agua y la reducción, en los últimos años, de los flujos de los ríos en Europa y Estados Unidos se ha traducido en una reducción de la producción, o en el cierre temporal de varias plantas termoeléctricas, lo que repercute en un aumento de precios de la electricidad y de las preocupaciones sobre la seguridad energética del futuro debido a los cambios en el clima.

Las plantas de energía termoeléctricas (nucleares o alimentadas por combustibles fósiles) suministran entre el 91 y el 78% del total de electricidad en Estados Unidos y Europa, respectivamente; por lo tanto, la interrupción de su funcionamiento es una preocupación significativa para el sector energético.

Así, un nuevo estudio, publicado en ‘Nature Climate Change’, predice más interrupciones de suministro, con una disminución en la generación de energía termoeléctrica de entre 6-19% en Europa y 16,4% en Estados Unidos, para el período comprendido entre 2031 y 2060, debido a la falta de agua para refrigeración.

Escasez de agua

En comparación con otros sectores que hacen uso del agua (por ejemplo, la agricultura o el uso doméstico), el sector de la energía termoeléctrica es uno de los mayores usuarios de agua en Estados Unidos y Europa. Aunque gran parte de esta agua se ‘recicla’, las plantas de energía necesitan volúmenes constantes de agua, a una temperatura particular, para evitar el sobrecalentamiento de las centrales eléctricas.

Una menor disponibilidad de agua y el aumento de su temperatura -causada por el incremento de la temperatura ambiente del aire, asociado con el cambio climático- son cuestiones importantes para asegurar el suministro de electricidad.

Según los autores del estudio, si el enfriamiento de las torres se ve afectado, las centrales eléctricas que dependen de este enfriamiento serán las más vulnerables. Estas plantas obtienen agua directamente de ríos, lagos o del mar, para enfriar los condensadores de las turbinas; posteriormente, el agua se devuelve a su origen, a menudo a temperaturas significativamente más altas que cuando el agua entró en la planta, causando otro problema: la contaminación térmica del agua.

Central termoeléctrica. http://web.ing.puc.cl

Altos precios de la electricidad

“Los altos precios de la electricidad y la interrupción de suministro son preocupaciones importantes para el sector energético y para los consumidores; pero otro motivo de preocupación cada vez mayor es el impacto ambiental de la temperatura del agua, cada vez mayor en los ecosistemas de los ríos, afectando, por ejemplo, los ciclos de vida de los organismos acuáticos”, afirma Michelle van Vliet, de la Universidad de Wageningen, en Holanda.

Tanto Estados Unidos como Europa tienen estrictas normas ambientales en relación con el volumen de agua extraída y la temperatura del agua descargada de las centrales eléctricas. Así, los períodos cálidos y los bajos caudales de los ríos pueden dar lugar a conflictos entre los objetivos ambientales y la producción de energía. Además, dadas las importantes inversiones y la larga esperanza de vida de las centrales termoeléctricas, estas proyecciones son importantes para el sector eléctrico.

Una estrategia de adaptación consistiría en reducir la dependencia de fuentes de agua dulce y remplazarlas con agua salada, según con el coautor Pavel Kabat, Director Ejecutivo del Instituto Internacional para Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, dada la expectativa de vida de las plantas de energía y la imposibilidad de reubicarlas cerca de una fuente alternativa de agua, esto no es una solución inmediata, aunque debe tenerse en cuenta en la planificación de nuevas infraestructuras. Otra opción es cambiar a nuevas centrales eléctricas de gas, que son más eficientes que las plantas nucleares o las plantas de combustibles fósiles, y que también utilizan menos agua.

El estudio se centró en 61 plantas de energía en el centro y este de los Estados Unidos y en 35 plantas de energía en Europa, tanto plantas de energía nuclear, como plantas de carbón, con sistemas de refrigeración diferentes. Teniendo en cuenta el aumento previsto de la demanda de electricidad en estas regiones, el estudio refuerza la necesidad de mejorar las estrategias de adaptación al cambio climático en el sector de la energía termoeléctrica, para garantizar el futuro suministro de energía y que el medio ambiente no se vea comprometido.

Fuente: http://www.elmundo.es

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