Los expertos en restauración de ecosistemas desaconsejan retirar la madera quemada tras los incendios, así como la reforestación inmediata, al considerar estas medidas pueden ser contraproducentes para la recuperación de la biodiversidad, y piden “cambios profundos” para la política forestal.

Así lo han manifestado los especialistas de la Fundación Internacional para la Restauración de Ecosistemas, el Máster universitario en Restauración de Ecosistemas y la Red de Investigadores Remedinal,en un informe sobre “qué hacer con los bosques tras los incendios“.

En el documento, los expertos no recomiendan extraer la madera quemada ya que los árboles, aun perjudicados por las llamas, cumplen “funciones clave” para la regeneración, en tanto que frenan la erosión, liberan nutrientes, suministran semillas y proporcionan refugio y alimento a numerosas especies, entre otras.

Además, las actividades de retirada de la madera chamuscada suelen generar pérdida de suelo y destruir parte de la regeneración natural, señalan, si bien reconocen que hay zonas donde los árboles quemados representan un peligro potencial, como las cercanas a los caminos, en cuyo caso sí es recomendable su extracción.

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Otra de las “decisiones precipitadas” que critican es la reforestación activa inmediata, pues las plantaciones masivas de árboles pueden reducir la capacidad natural de regeneración del ecosistema.

“Un incendio no necesariamente implica una catástrofe”, aseguran, y añaden que, incluso, hay numerosas especies de plantas que requieren de los incendios para medrar.

Evitar las especies invasoras

Sin embargo, los investigadores advierten de un riesgo sobre el que, a su juicio, sí es necesario actuar: las especies invasoras que pueden propagarse gracias a los incendios.

“En lugares donde la vegetación afectada es exótica, los incendios a menudo incrementan su capacidad invasora”, sostienen, y por ello proponen priorizar su reducción y promover una regeneración de la cubierta vegetal a partir de especies nativas antes de la quema.

En la primera fase de la recuperación del espacio, los ambientólogos sugieren cubrir el suelo con paja o ramas de zonas de alta pendiente, “preferiblemente de origen local, para evitar que contenga semillas de especies exóticas”, matizan, para prevenir las pérdidas de suelo por erosión y la escorrentía cargada de ceniza.

A medio plazo, juzgan que se debe restablecer la cubierta vegetal, siempre y cuándo ésta haya sido correctamente diseñada previamente, e indican que ello no necesariamente implica actuar con la planta masiva de árboles.

Modificar la política forestal

Para ellos, sugieren un “cambio profundo” en la política forestal para evitar que se produzcan más de estos grandes incendios, como la reciente quema de bosques en Galicia ocurrida a finales del verano.

Consideran necesarias medidas dirigidas a restablecer la vegetación autóctona, a repoblar el medio rural, así como a mitigar el cambio climático y a favorecer la adaptación de los ecosistemas al aumento de la aridez, producto de este fenómeno global.

Fuente: Efeverde

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