Los alcaldes de Madrid, Sevilla, Málaga y Vitoria rechazaron una sostenibilidad verde que relegue la social y económica, y se han autoimpuesto una mayor exigencia en su modo de actuar

Los cuatro alcaldes, junto al del pequeño municipio de Cercs (Barcelona), Jesús Calderer, participaron ayer en la mesa redonda “Compromiso de las ciudades por el clima” en la primera sesión del congreso Conama Local 2015, organizado por la Fundación Conama, antes de depositar en una urna sus compromisos personales de lucha contra el cambio climático en el marco de la campaña #porelclima.

Las ciudades deben abordar la sostenibilidad desde una triple vertiente: social, económica y medioambiental, porque es difícil ser sostenible “con altas tasas de paro, trabajos precarios o altas emisiones”, en palabras del corregidor de Vitoria, Gorka Urtarán.

Todos han coincidido en que las ciudades generan graves problemas pero también tienen la solución en sus manos.

Los núcleos urbanos ocupan solo el 3 % del espacio, acogen al 70 % de la población mundial y emiten el 80 % de la contaminación.

En el caso de la capital vasca, con 240.000 habitantes, designada en 2012 Capital Verde Europea, se ha optado por crecer “hacia dentro”, es decir, en lugar de construir nueva vivienda, rehabilitar la que más lo necesita para elevar el confort de las personas, reducir gasto energético y emisiones.

La apuesta por el transporte público, los itinerarios peatonales y los carriles bici de las ciudades que hoy han participado en Conama está logrando poco a poco que los ciudadanos se animen a pedalear y a caminar más, según sus alcaldes.

El corregidor de Sevilla, Juan Espadas, ha explicado que el ritmo imprimido “no es suficiente” para avanzar hacia una sociedad más sostenible, y ha pedido un verdadero compromiso para reducir las emisiones contaminantes.

Son necesarios, según Espadas, más mecanismos de innovación y una apuesta “más fuerte” por decisiones políticas a veces “difícil” de comprender por la ciudadanía: “No entiende bien que cada decisión político o individual tiene consecuencias” en la lucha contra el cambio climático.

En este contexto se ha mostrado convencido de que la opción verde es la más rentable a medio y largo plazo y, socialmente, la más justa, y no las que politícamente pueden parecer más rentables.

La alcaldesa de Madrid, Manuel Carmena, ha coincidido con el resto de compañeros en que la sostenibilidad no es tal si no incluye la variable social.

En este sentido, ha lamentado la “gran” desigualdad entre los barrios de Madrid, con casos como la Cañada Real con “una pobreza similar a una ciudad del tercer mundo y donde los suministros de agua y luz no están normalizados”.

Ha recordado algunas de las ideas en las que está trabajando su equipo de Gobierno, entre ellas que lo verde cubra solares, descampados o “vacíos”, e incentivarlo de algún modo, aunque se trata “de un tema de entre muchos, no hay nada concreto”.

Fuente: EFE

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