La bioeconomía es un sector industrial cuyo peso está aumentando rápidamente en todo el mundo. A medida que se siguen consumiendo los recursos de la Tierra, y por ser muchos de ellos no renovables, las alternativas a los combustibles fósiles para la producción de energía y materias primas industriales van cobrando una importancia cada vez mayor.

En la actualidad, la atención se centra en alternativas como los biocombustibles (etanol y diésel), que se obtienen directamente a partir de cultivos agrícolas. Muchos combustibles fósiles también se utilizan como materia prima industrial para producir productos químicos y plásticos. Con el tiempo, en su mayoría podrían sustituirse por biomasa, por ejemplo de almidón y paja fermentada, que mediante enzimas o microorganismos se puede convertir en una extensa gama de materiales. De hecho, Europa es líder mundial en diversos campos biocientíficos y biotecnológicos relacionados con este ámbito, si bien los competidores internacionales están acortando las distancias.

El desarrollo continuo y la aplicación de la biotecnología contribuirán eficazmente a reducir nuestra dependencia de los combustibles fósiles. La biomasa sustituirá al petróleo, al gas y al carbón, mientras que los catalizadores químicos irán dando paso a los enzimas y microorganismos, de manera que nuestros recursos se irán haciendo completamente sostenibles.

De momento, la bioeconomía de la Unión Europea alcanza ya un volumen de negocios de cerca de 2 billones de euros y da trabajo a más de 22 millones de personas, lo que representa el 9 % del empleo total de la Unión Europea. A fin de mantenerse a la vanguardia, la Comisión Europea ha adoptado una serie de medidas, entre ellas la elaboración de la estrategia «La innovación al servicio del crecimiento sostenible: una bioeconomía para Europa», iniciada a principios de 2012. El objetivo general de la misma es orientar la economía europea hacia un uso mayor y más sostenible de los recursos renovables, basándose en la investigación, la innovación y la inversión. La clave para el éxito de la estrategia de bioeconomía a la hora de generar crecimiento y nuevas oportunidades de empleo en Europa radica en la anticipación y la actualización de los conocimientos y la capacitación, así como en una mayor correspondencia entre las cualificaciones y los puestos de trabajo.

La inversión en investigación es otra área clave para el crecimiento de la bioeconomía europea, en particular a través de la iniciativa empresarial y la innovación y de la creación, eficaz y competitiva, de nuevos negocios basados en los nuevos conocimientos. También se considera importante establecer vínculos con las universidades y garantizar que las iniciativas llegan a los estudiantes de las áreas de ciencias biológicas y de agronomía, y no sólo de empresariales e ingeniería.

La bioeconomía también exigirá que los profesionales responsables de la elaboración de políticas a nivel nacional y de la Unión Europea adquieran los conocimientos y capacitación necesarios para desarrollar y adaptar las políticas de apoyo a la misma. Hasta la fecha, estas oportunidades han sido muy escasas. Para la expansión de la bioeconomía también serán necesarias destrezas comunicativas que permitan informar al público de manera efectiva y debatir la complejidad de los matices de la bioeconomía moderna, así como la participación de la sociedad civil en la misma. Una vez más, las oportunidades para este tipo de formación son poco frecuentes. Estos son sólo algunos ejemplos de demanda de mano de obra importante que podrían surgir.

La inversión, la investigación, la innovación y la capacitación son las áreas claves de interés para garantizar un crecimiento y una mayor integración de los sectores de la bioeconomía. También resulta imprescindible la aplicación de programas multidisciplinarios de educación, el fomento de la movilidad, la organización del desarrollo de planes de estudios relacionados con la nueva bioeconomía en las universidades y la oferta de nuevas oportunidades de formación para los trabajadores que ocupan tanto puestos cualificados como poco cualificados.

En este contexto, la Dirección General de Investigación e Innovación de la Comisión Europea organizó recientemente un congreso titulado «Nuevas capacidades para una bioeconomía europea». A este asistieron partes interesadas de los sectores de la bioeconomía, la educación y la formación para debatir el papel del desarrollo de la capacitación a la hora de impulsar y facilitar la transición hacia la bioeconomía y de aprovechar las oportunidades de empleo que conlleva esta transición. El objetivo del evento era analizar las nuevas competencias necesarias para el mundo académico, la industria y el sector de la producción primaria; las rutas para su adquisición, y cómo se podrían aprovechar al máximo estas nuevas destrezas, competencias y capacidades poniéndolas al servicio del cambio y del desarrollo de nuevos modelos de cara al futuro de los sectores de la bioeconomía.

Las conclusiones de dicho congreso se presentarán en la Conferencia de partes interesadas en la bioeconomía que se celebrará en Dublín (Irlanda) los días 14 y 15 de febrero de 2013. Se espera que los debates que se desarrollen durante el evento aporten información útil para las actividades futuras del Programa Marco de Investigación e Innovación Horizonte 2020, especialmente en relación con las encaminadas a fomentar el Espacio Europeo de Investigación (EEI).

Para más información, consulte:

La bioeconomía europea:
http://ec.europa.eu/research/bioeconomy/index_en.htm

Economía basada en la biotecnología:
http://www.bio-economy.net/index.html

Fuente: http://ec.europa.eu

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