La inversión global en energías renovables en todo el mundo ascendió el año pasado a 286.000 millones de dólares (256.000 millones de euros), lo que supone un nuevo máximo histórico anual gracias a los desembolsos realizados por los países en desarrollo (un 19% más), que superaron por primera vez a los de las naciones más ricas (un 8% menos). Así se recoge en el décimo informe anual «Tendencias mundiales en inversiones en energías renovables», auspiciado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) y elaborado por la Escuela de Finanzas y Administración de Fráncfurt (Alemania) y la firma londinense Bloomberg new Energy Finance (BNEF).

La inversión mundial en energías renovables (eólica, solar, biomasa, biocombustibles, geotérmica, marina y pequeñas centrales hidroeléctricas) fueen 2015 más del doble de la destinada a centrales eléctricas de carbón y gas, que se cifra en 130.000 millones de dólares (116.000 millones de euros). Se trata de un nuevo récord anual, al superar los 279.000 millones de dólares (casi 250.000 millones de euros) de 2011. Desde 2004 se han destinado a energías renovables alrededor de 2,3 billones de dólares (2,06 billones de euros).

Las energías limpias contribuyeron con 134 gigavatios de potencia adicional en todo el mundo (frente a los 106 de 2014 y los 87 de 2013), lo que supone el 53% de la capacidad total de generación añadida, frente a los 42 gigavatios del carbón (16,6%), los 40 del gas (15,8%), los 22 de las grandes centrales hidroeléctricas (8,7%) y los 15 de la nuclear (5,9%).

Al igual que en años anteriores, el mercado de las energías renovables de 2015 estuvo dominado por sistemas fotovoltaicos solares y eólicos, que en conjunto añaden 118 gigavatios a la capacidad de generación, muy por encima del récord anterior de conjunto de 94 gigavatios en 2014. La eólica aportó 62 gigavatios y la fotovoltaica 56, mientras la biomasa, los biocombustibles, la geotérmica, la marina y las pequeñas centrales hidroeléctricas contribuyeron con cantidades más modestas.

China, más de un tercio del total

Por primera vez, la aportación de los países en desarrollo (156.000 millones de dólares, un 19% más que en 2014) superó el año pasado a la de los Estados desarrollados (13.000 millones, un 8% más), sobre todo por China(102.900 millones o un 36% del total mundial), India (10.200 millones, un 22% más), Sudáfrica (4.500, un 329% más), México (4.000, un 105% más) yChile (3.400, un 151% más). Marruecos, Turquía y Uruguay se unieron a la lista de países que invirtieron más de 1.000 millones de dólares. En general, la inversión de los países en desarrollo fue 17 veces superior en 2015 respecto de la de 2004.

Entre las naciones ricas, en Europa descendió un 21%, al pasar de 62.000 millones en 2014 a 48.800 millones de dólares en 2015, la cifra más baja del continente en nueve años, a pesar de las contribuciones récord en proyectos de energía eólica marina. En Estados Unidos, subió un 19% (44.100 millones de dólares) y la de Japón fue la misma que el año anterior (36.200 millones).

El informe atribuye este cambio de inversión en los países en desarrollo a la apuesta de China por la energía eólica y solar, el rápido aumento de la demanda de electricidad en los países emergentes, la reducción del costo por la elección de las energías renovables para satisfacer esa demanda, el lento crecimiento económico en el mundo desarrollado y los recortes en los subsidios de apoyo en Europa. «Las energías renovables están cada vez más en el centro de nuestro estilo de vida de bajo carbono y las inversiones récord de 2015 son una prueba más de esta tendencia. Es importante destacar que, por primera vez en 2015, las inversiones en energías renovables fueron mayores en los países en desarrollo que en los desarrollados», destacó Achim Steiner, director ejecutivo del Pnuma. Steiner indicó que «el acceso a la energía limpia y moderna supone un enorme valor para todas las sociedades, pero especialmente en las regiones donde la energía responsable puede ofrecer mejoras profundas en la calidad de vida, el desarrollo económico y la sostenibilidad ambiental». «La continua y creciente inversión en energías renovables no sólo es bueno para las personas y el planeta, sino que será un elemento clave en la consecución de los objetivos internacionales sobre el cambio climático y el desarrollo sostenible», añadió.

Por su parte, el presidente del Consejo Asesor de BNEF, Michael Liebreich, recalcó que «la inversión global en la capacidad de las energías renovables alcanzó un nuevo récord en 2015, superando por mucho la capacidad de generación de los combustibles fósiles a pesar de la caída del precio del petróleo, el gas y el carbón», y apuntó que «se ha ampliado a una mayor gama de países en desarrollo, ayudada por la fuerte reducción de los costos y los beneficios de producción de energía local sobre la dependencia de los productos importados».

Fuente: http://www.abc.es/