El carril bici Mayor-Alcalá comenzará a construirse antes del verano del año que viene y, con una ejecución aproximada de seis meses, entrará en funcionamiento antes de que acabe 2012para conectar transversalmente Madrid, según ha anunciado este miércoles la delegada de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, Ana Botella, en un almuerzo-coloquio organizado por el Club Siglo XXI.

Así, “los madrileños podrán ir, a finales del año 2012, hasta la Puerta del Sol en bici” gracias a un tramo de 4,5 kilómetros de carril bici que discurrirá por las calles Alcalá, Puerta del Sol, Mayor, Cuesta de la Vega y Segovia.

En este trazado coexistirán tanto zonas de carril bici como de ciclo calles “en función de las características del viario existente”. El espacio para colocar este carril reservado se detraerá del que actualmente está destinado a la circulación de vehículos.

De esta manera se unirá el Anillo Verde Ciclista, ya existente, con otros carriles bici que actualmente permanecen sin conexión con el centro histórico, tales como los de O’Donnell, Madrid Río o el Pasillo Verde Ferroviario.

Además, también se conseguirá conectar la red ciclista con la red de Metro y Cercanías en las estaciones de Sol, Delicias, Pirámides y el intercambiador de Príncipe Pío, dando así respuesta a “una aspiración altamente demandada”.

El objetivo es “avanzar en la idea de hacer de la bicicleta una auténtica alternativa de transporte, más allá de su uso lúdico o deportivo”, finalidad que el Gobierno local pretende cumplir con la construcción, a lo largo de toda la legislatura, de cien nuevos kilómetros de carril bici, según se comprometió el PP en la última campaña electoral.

Foto: Manifestación Bici-Crítica, reivindicando un espacio para las bicicletas en Madrid.

Aprender a convivir

Preguntada por la difícil convivencia de coches y bicicletas en las calzadas madrileñas, Botella ha recordado que ambos tendrán que “aprender a convivir” porque es el único camino hacia “ciudades más sostenibles”.

“Llegará un momento en que nos daremos cuenta de que el coche tiene que acompasar su paso al de las bicis. Si miramos a otras ciudades del mundo que tienen parámetros medioambientales muy exigentes y que han conseguido una gran calidad de vida, como Ámsterdam, veremos que conviven con el coche, y nos tenemos que acostumbrar si queremos ciudades más sostenibles y con mejor calidad de vida”, ha dicho.

Además, ha defendido que los poderes públicos tienen que “ir ganando espacios para el peatón dentro de la ciudad” y consiguiendo que “el coche vaya dejando espacios para aquello para lo cual fueron diseñados muchos barrios, las personas”.

“Esto se irá consiguiendo poco a poco. Cuando nos recuperemos, que todos esperamos que sea pronto y tenemos la ilusión de que llegue esa mejora con el cambio (de Gobierno), cada vez habrá más personas que irán pensando que tenemos que ir a otras formas de movilidad mejores para nuestro medio ambiente. Y en ese camino hay que hacer compatible la convivencia de la bici con el coche”, ha insistido.

Mejorar la calidad del aire

Tras recordar que la construcción de los carriles bici forma parte del Plan de Calidad del Aire, Botella ha defendido que Madrid ha “mejorado mucho” en este aspecto, ya que “absolutamente todos los contaminantes atmosféricos han disminuido”.

Además, ha defendido que “Madrid no puede ni quiere crecer económica y socialmente sin alcanzar cada día mayores cotas de calidad de vida”, especialmente porque ya se ha “superado el prejuicio anticuado que contraponía progreso y protección del medio ambiente” y se ha aceptado que es “imposible conseguir un progreso duradero sin un uso eficiente de los recursos”.

“La sostenibilidad es diseñar acciones que tengan en cuenta el reto energético, tanto desde el punto de vista económico como ambiental; es aplicar fórmulas que permitan reducir efectivamente las emisiones y dar cumplimiento al Protocolo de Kyoto, aprovechando de forma responsable los recursos. Eso es algo que debe guiar nuestro modo de vivir y trabajar, sobre todo en las ciudades”, ha abundado.

Para ello hay que exigir a “toda la sociedad” un “auténtico cambio cultural en los hábitos” porque, a su juicio, “si no no se podrán reajustar los comportamientos cotidianos a la exigencia de un modo de vida realmente sostenible”.

“El reto es minimizar ese impacto (de la movilidad sobre el medio ambiente) sin perder ni una fracción de toda la riqueza que nos aportan quienes acuden a Madrid (en su vehículo privado, más de 1,3 millones de personas cada día según datos del Ayuntamiento)”, ha continuado, pronosticando en cualquier caso que “ese horizonte es posible” y que se va a “conseguir entre todos mucho antes de lo que se imagina”.

Fuente: http://www.lavanguardia.com

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