Más de un millón de personas se ha unido a la consulta de la Comisión Europea, que aún estará vigente hasta el 10 de diciembre para pedir una estricta ley contra la deforestación que está impulsada los productos de consumo que llegan al mercado europeo. Se trata de la consulta pública con más firmas hasta la fecha en temas ambientales.

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Solicitan a la Comisión Europea la realización de una ley que mantenga fuera del mercado los productos vinculados a la deforestación, destrucción de los ecosistemas o los que pongan en peligro los derechos de los pueblos indígenas.

La iniciativa #NoTeComasElBosque se ha lanzado gracias a 140 organizaciones entre las que participan WWF, Greenpeace, SEO/BirdLife y el Instituto Jane Goodall en España. Solicitan a la Comisión Europea la realización de una ley que mantenga fuera del mercado los productos vinculados a la deforestación, destrucción de los ecosistemas o los que pongan en peligro los derechos de los pueblos indígenas. El director de conservación de WWF España, Enrique Segovia, cita algunos productos vinculados con el perjuicio de los bosques “cerdos o pollos alimentados con soja, hasta helados que contienen aceite de palma insostenible”.

Según la propia Comisión casi el 80% de la deforestación está impulsada por el aumento de la producción de productos básicos, “están en todas partes de Europa” añade Segovia.

En la misma línea de la petición ciudadana, el Parlamento Europeo apoyó el mes pasado un ley para detener la desforestación. Aun así, hay otro dato que preocupa, el director de conservación de WWF España considera que el ciudadano no tiene forma de saber cómo contribuyen sus compras a destruir la naturaleza. Enrique Segovia celebra el alcance de la petición pero añade que ya es hora de retirar “para siempre” los productos de los supermercados cultivados tras arrasar ecosistemas.

Desde SEO/BirdLife, la coordinadora de conservación, Ana Carricondo, recuerda que la Estrategia Europea de Biodiversidad recoge que hay que proteger de manera estricta los bosques relictos en Europa y aumentar la superficie de espacios protegidos al 30% y que de ellos sea el 10% destinado a una protección estricta, junto con el fomento de una agricultura sostenible. “No sería aceptable que la UE pretenda proteger los bosques europeos pero no aplique ese mismo criterio a escala mundial” defiende. Carricondo no ve suficiente el avance y recuerda que “la destrucción forestal se produce por el consumo de productos procedentes de la tala de bosques externos a la UE”.

A nivel mundial, la UE es responsable de más del 10% de la destrucción de los bosques. Es más, desde 2015, cada año se han perdido 10 millones de hectáreas de bosques en todo el mundo debido a la deforestación, una superficie más grande que Portugal.

Por otro lado, el portavoz de la campaña de Bosques de Greenpeace España, Miguel Ángel Soto, ha destacado que desde las importaciones de soja para piensos de engorde de la ganadería industrial, hasta el aceite de palma del mal llamado biodiesel, las cadenas de suministro del modelo agroalimentario y de transporte de la UE tienen un “enorme impacto ambiental y social que se traslada más allá de las fronteras europeas”. Asimismo, ha advertido de que más del 40% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero de Brasil proceden de los cambios de uso del suelo, de la deforestación principalmente.

Por último, la doctora Jane Goodall, fundadora del Instituto que lleva su nombre, ha destacado que para reducir el impacto que las acciones cotidianas tienen en la biodiversidad global, cada persona cuenta. “Cada uno de nosotros tiene un rol a jugar, como ciudadanos, como consumidores, como trabajadores, votantes o activistas; juntos marcamos una gran diferencia para hacer de este mundo un lugar mejor”, ha señalado Goodall, que anima a los ciudadanos a seguir participando en la consulta pública de la Comisión Europea sobre la deforestación, que finalizará el 10 de diciembre.

Fuente: Europa Press

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