Según datos de Eurostat en el período comprendido entre 2010 y 2017.

Flujo de materiales

Gráfico sobre el flujo de materiales en la UE/ Fuente: Eurostat

La tasa de circularidad ha fluctuado entre 11,1% y 11,2% desde 2012, con un pequeño aumento en 2016 (11,4%). En el período comprendido entre 2004 y 2012, aumentó de 8,2% a 111%, es decir, en casi 3 puntos porcentuales.

La tasa de circularidad es la parte de los recursos materiales utilizados que provienen de productos reciclados y materiales recuperados, lo que ahorra extracciones de materias primas primarias. La tasa de circularidad es parte del marco de monitoreo de la UE sobre la economía circular.

Mayor aumento en Italia, mayor disminución en Luxemburgo

En el período comprendido entre 2010 y 2017, la tasa de uso de material circular aumentó en 15 de los 27 Estados miembros, se mantuvo estable en tres y disminuyó en otros nueve Estados miembros.

Los mayores incrementos se registraron en Italia (+6 pp), seguido de Letonia, Bélgica, Austria y los Países Bajos (cada uno +5 pp). En el extremo opuesto de la escala, la mayor caída se registró en Luxemburgo (-15 pp) y Finlandia (-11 pp), seguido de España (-3 pp).

Gráfico que muestra la circularidad del material en 2010 y en 2017/ Fuente: Eurostat

Diferencias significativas en la tasa de uso de material circular para diferentes materiales

Los minerales metálicos fueron la categoría de material con la tasa de circularidad más alta. En 2017, más de una quinta parte de los minerales metálicos (21,8%) utilizados en la UE provenían de productos reciclados y materiales recuperados, por delante del 14,7% de los minerales no metálicos (incluido el vidrio), el 8,7% de la biomasa (incluido el papel, la madera, los tejidos y otros) y el 2.5% de los materiales de energía fósil (incluidos los plásticos y los combustibles fósiles).

Los materiales de combustibles fósiles son menos adecuados para el reciclaje porque se usan principalmente para producir energía; sin embargo, podría ser posible un mayor reciclaje de plásticos. La mayoría de los tipos de biomasa no son aptos para el reciclaje (por ejemplo, alimentos y forraje o madera para energía), pero es posible avanzar (por ejemplo, reduciendo el desperdicio de alimentos y reciclando tejidos naturales en textiles).

Fuente: RETEMA

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