El Cambio Climático no es un problema que, a día de hoy, pille a nadie desprevenido. Todos hemos sido testigos de sus efectos en mayor o menor medida: aumento de la temperatura, reducción de hielo en el Ártico, calentamiento de los océanos, aumento de los incendios en diferentes puntos del planeta y, por desgracia, un largo etcétera.

deshielo por el calentamiento del planeta

La extensión del hielo marino en el Ártico ha disminuido en cada década desde 1979, con una pérdida de 1,07 × 106 km2 de hielo cada diez años

Sin embargo, hay todavía una parte de la población que no termina de concienciarse sobre este problema que nos atañe a todos. Por eso, el 24 de octubre celebramos el Día Internacional contra el Cambio Climático. Una jornada dedicada a sensibilizar a la población sobre la urgente necesidad de tomar medidas para no empeorar esta situación, ya de por sí, complicada.

Emergencia Climática en lugar de Cambio Climático

El periódico The Guardian fue el primero, allá por 2019, en dejar de usar el término «cambio climático» para empezar a emplear «emergencia climática». Desde entonces, son muchos los ayuntamientos, gobiernos y países los que han declarado la emergencia climática para llamar la atención sobre la gravedad de la situación.

Según recoge Fundéu BBVA, calentamiento global hace referencia “al aumento de la temperatura global del planeta y los efectos que ésta pudiese provocar”. Cambio climático, por otra parte, se refiere a la alteración del sistema climático en general: desde la presión atmosférica a la frecuencia de fenómenos extremos, las precipitaciones, etc.

Sin embargo, emergencia climática representa una situación “más crítica”, en la que hace falta actuar de manera urgente ya que hay menos margen para actuar.

Muchos expertos está de acuerdo en que hablar de cambio climático es hacer referencia a algo “más controlable”. Es un concepto manido y que, a día de hoy, carece del carácter de extrema urgencia al que ahora nos enfrentamos.

Soluciones para cambiar el mundo

Sabemos que las grandes soluciones no tienen que venir de los ciudadanos, pues se estima que el 71% de las emisiones de CO2 son emitidas, según algunos informes, por tan sólo 100 empresas. Sin embargo, como ciudadanos tenemos el poder de cambiar nuestra forma de vida y de consumo.

A través de algunas decisiones a la hora de consumir podemos también influenciar los modelos de negocio de las grandes corporaciones.

  1. Utiliza el transporte público o compartido en la medida de lo posible: Sabemos que en muchas ocasiones es realmente difícil no hacer uso del coche o moto. Pero en las ocasiones que sea factible, prueba a caminar, coger el transporte público o a compartir vehículo para ahorrar en emisiones de gases de efecto invernadero.
  2. Consume de manera responsable: Como ya hemos comentado, nuestra forma de consumir puede marcar una gran diferencia. Es importante no desperdiciar alimentos, pues tiene una gran huela ecológica, comprar solo lo que necesitamos y dar prioridad al consumo de temporada y local.
  3. Mantente informado: Conocer las implicaciones de nuestros actos ayuda a llevar una vida más sostenible.

En la Agenda de Ocio Ambiental del 23 al 25 de octubre incluimos algunos eventos con fecha para este sábado 24 como conmemoración de este día.