El 17 de junio celebramos el Día mundial de la lucha contra la desertificación y la sequía con el objetivo de concienciar a la población sobre el grave problema de la erosión y desertificación de nuestros suelos. Degradación causada, fundamentalmente, por la actividad humana y los cambios climáticos.

Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía

El cambio climático empeora la situación de la desertificación del suelo al producirse un aumento anual de las temperaturas y un descenso de las precipitaciones en muchas partes del planeta.

Desertificación en España

Entre el 75% y el 80% de España está en riesgo de convertirse en desierto a lo largo de este siglo, según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

Las siguientes condiciones particulares propias de amplias zonas de España y de la región Mediterránea están asociadas a los procesos de desertificación:

  1. Clima semiárido en grandes zonas, sequías estacionales, extrema variabilidad de las lluvias y lluvias súbitas de gran intensidad
  2. Suelos pobres con marcada tendencia a la erosión
  3. Relieve desigual, con laderas escarpadas y paisajes muy diversificados
  4. Pérdidas de la cubierta forestal a causa de repetidos incendios de bosques
  5. Crisis en la agricultura tradicional, con el consiguiente abandono de tierras y deterioro del suelo y de las estructuras de conservación del agua.
  6. Ocasional explotación insostenible de los recursos hídricos subterráneos, contaminación química y salinización de acuíferos.
  7. Concentración de la actividad económica en las zonas costeras como resultado del crecimiento urbano, las actividades industriales, el turismo y la agricultura de regadío, lo cual ejerce una intensa presión sobre los recursos naturales del litoral.

Origen

La Organización de las Naciones Unidas (ONU) creó la Convención de Lucha contra la Desertificación en el año 1996, tras el acuerdo universal propuesto en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro celebrada en 1992.