Las ciudades son centros de actividad económica, de infraestructuras y concentración alrededor de la mitad de la población mundial. Utilizan la mayor parte de la energía consumida en el mundo. Entre al 60-80% de las emisiones de gases de efecto invernadero se producen en las ciudades. Son además lugares altamente vulnerables a los impactos del cambio climático, como aumento del nivel del mar, recurrentes olas de calor, escasez de agua, etc.

Los compromisos europeos relativos al cambio climático hablan de la reducción de un 40% de las emisiones en 2030, 27% de producción de energías con fuentes renovables y 27% de mejora de la eficiencia energética. Además, se compromete a un objetivo a largo plazo de reducción de entre el 85-90% de las emisiones hacia el 2050. El cumplimiento de estos objetivos supondrá un cambio drástico en nuestras maneras de producir, de consumir, de alimentarnos y de movernos con implicaciones en todos los sectores de la sociedad, también en las ciudades.

Todo esto coloca en el centro de la acción a las ciudades. Una mejor planificación urbana, un sistema de fiscalidad ‘verde’, fomento de la participación de los ciudadanos, un transporte más sostenible, sistema de gestión de residuos o programas que promuevan edificios más eficientes son algunas de las medidas a disposición de las ciudades para reducir las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero.

Las ventajas económicas, sociales y ambientales de la lucha contra el cambio climático son ya conocidas: creación de empleo en sectores más sostenibles, reducción de la factura eléctrica, reducción de los impactos en la salud de los ciudadanos, nuevas oportunidades de creación de empresas en sectores bajo en carbono, aumento de la resiliencia a los impactos del cambio climático.

También son conocidas las barreras que la mayor parte de las ciudades deben afrontar: una mejor coordinación interdepartamental a nivel ayuntamientos, coordinación con gobiernos regionales y nacionales, participación y fomento de la sensibilización de los ciudadanos sobre el problema, insuficientes recursos financieros y otros.

El Acuerdo de París, resultado de la 21ª Conferencia de las Partes (COP) de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, enmarcará las acciones en materia de reducción de emisiones y adaptación a los efectos del cambio climático a nivel global. Cada uno de los países firmantes de la Convención de Clima deberá, si no lo ha hecho ya, acordar su compromiso en la lucha contra el clima. Estos acuerdos deberán recoge en qué sectores económicos se actuará, qué medidas se pondrán en marcha, quienes serán los responsables de ponerlas en marcha. El debate tratará el rol de las ciudades en este acuerdo, qué instrumentos están a su disposición y cuales deben aún ser desarrollados, propuestas para avanzar en acciones más ambiciosas.

http://www.fundacionalternativas.org/

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