El otro día, hablando con un amigo, me sorprendí cuando me preguntó porqué tenemos que hacer planes de protección de especies. Él sostenía que dado que todas las especies están abocadas a desaparecer, el hombre no debería intervenir protegiéndolas.

Es cierto que las especies se extinguen por causa naturales al cabo de cientos de miles de años (de manera estimada, se calcula que las especies animales desaparecen a un ritmo de entre dos y cinco familias biológicas de invertebrados marinos y vertebrados cada millón de años(1), aunque esta tasa ha variado a lo largo de los años, según nos demuestran los fósiles). Generalmente sucede de manera continua a unas tasas relativamente bajas, con las excepciones que se conocen como “extinciones masivas”, de las cuales ya se han producido cinco a lo largo de la historia de la Tierra y algunos expertos sostienen que estamos a las puertas de la sexta.

Por tanto, si el fenómeno de extinción es el que favorece la especiación y es algo natural, ¿por qué intervenir?

Tal vez sea nuestro antropocentrismo el que se manifiesta una vez más, pero todo apunta a que esta sexta gran extinción está provocada por el hombre. La expansión demográfica y económica de los humanos provoca la desaparición y/o fragmentación de ecosistemas, degradación de suelos, contaminación ambiental, sobrepesca y caza excesiva, traslocación de especies, etcétera, etcétera, etcétera. Por tanto, la conservación de las especies se convierte en un valor ético. Pero además de éste, la biodiversidad tiene otros valores.

Lince ibérico en la Sierra de Baza. Fotografía: Programa de Conservación ex-situ del lince.

Valores de la biodiversidad

En economía ambiental existen diversos métodos para dar un valor a la biodiversidad. No vamos a adentrarnos a detallar dichos métodos, pero sí las distintas categorías en las que las especies, los ecosistemas y la biodiversidad en general pueden ser clasificados.

Valor de uso: Se entiendo como tal a la utilidad que tiene para el ser humano, tanto de manera directa como bienes de consumo (pensemos en alimentación, vestimenta, medicina) como de manera indirecta, de manera de servicios (transporte, recreación, control de plagas, etcétera).

Valor de opción: Referido a la posibilidad de generaciones futuras de seguir disfrutando y beneficiándose de la biodiversidad. ¿Por qué hay que salvar a la tortuga baula, una de las 10 especies más amenazadas de extinción en este 2012 según WWF ? Pues porque es la única tortuga que no tiene caparazón duro y así como nuestra generación tiene posibilidad de verla, las siguientes, también.

Valor de existencia: Reflejado en las donaciones que hacen las personas para conservar una especie, este valor no está asociado a opciones o a usos de las especies, sino al deseo de que sigan existiendo, sin más, más allá de su intención de conocerlo, usarlo o disfrutarlo en el presente o el futuro.

Valor inherente: No debemos olvidar que la biodiversidad es valiosa por sí misma, simplemente por el hecho de existir. Aquí se mezclan conceptos éticos, culturales y sociales a la hora de asignarle este valor.
Por tanto, ¿qué respuesta le darías a mi amigo? ¿Por qué hay que hacer planes de protección de especies? ¿Alguna vez te has planteado tú esa pregunta?

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1. Wikipedia, http://es.wikipedia.org/wiki/Extinci%C3%B3n_masiva, consultado el 3 de enero de 2012.

Otras fuentes consultadas: Valor económico de la biodiversidad, http://www.cicy.mx/Sitios/Biodiversidad/pdfs/Cap9/01%20Valor%20economico%20de%20la%20biodiversidad.pdf, consultado el 8 de enero de 2012.

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