El pasado 20 de mayo se han cumplido 2 años de la adjudicación por parte de la Fundación Biodiversidad de la Gestión del centro de emprendimiento verde a la empresa Utopicus. Adjudicación que nosotros denunciamos desde el primer momento que estaba llena de irregularidades y tenía toda la pinta de ser una adjudicación “a dedo” pactada entre licitador y adjudicatario antes de la celebración del concurso.

Cuando se conocieron los resultados de la adjudicación, llamaba la atención que puntuaran con prácticamente el 100% de los puntos de la valoración la propuesta técnica de una empresa sin ninguna experiencia en el sector ambiental y que no tenía empleados, mientras que nuestra propuesta técnica era valorada, prácticamente, con un cero.

El resultado de esas valoraciones tan dispares entre la oferta de Utopicus y la nuestra (una diferencia absolutamente anormal, la diferencia entre la primera y la segunda valoración a esta oferta fue un 223 % superior a la media de la diferencia entre primero y segundo en el resto de licitaciones del histórico de la Fundación Biodiversidad) permitía a Utopicus obtener justo un punto más que nosotros en el conjunto de valoración técnica y económica , y adjudicarse la gestión y explotación del Centro de emprendedores verdes.

Dos años después queremos hacer un repaso de cómo está la situación actualmente y las novedades que han ido ocurriendo en el paso de estos dos años:

1.- Lo primero que llama la atención es que después de más de dos años de la adjudicación, el centro de emprendimiento verde no está funcionando: dos años después  todavía no lo han inaugurado.

Según el pliego de concurso el centro tenía que estar en funcionamiento en enero de 2015 y abierto para los emprendedores en julio de 2015.

¿Un retraso en la reforma? No parece una motivación suficiente. La reforma del amplio espacio que debería ocupar el centro, de 1.200 m2, podría llevar entre 5 y 6 meses, 10 como mucho. Han pasado 26. La cuestión presupuestaria, un millón de euros para 1.200 m2, tampoco parece un factor limitante para la inauguración en plazo.

2.- A día de hoy, para la Fundación Biodiversidad el centro de emprendimiento no existe, no solo no está abierto sino que, como si se avergonzaran del centro, no lo mencionan, y no aparece por ninguna parte, incluso en las memorias de 2014 y 2015 de la Fundación Biodiversidad el centro no se menciona. Y eso a pesar de que en 2013 el centro de emprendimiento era el proyecto estrella de la Fundación Biodiversidad. Es como si les avergonzase la adjudicación que realizaron.

3.- Dos años después los máximos responsables del Gobierno de la Fundación Biodiversidad en el momento de la adjudicación del centro de emprendimiento verde han estado salpicados en una trama corrupta de adjudicaciones del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente: Federico Ramos era el Secretario de Estado de Medio Ambiente y por tanto máximo responsable de la Fundación Biodiversidad en el momento de la adjudicación del centro de emprendimiento verde, ha abandonado la Política al estar relacionado en el caso Acuamed.

Ilusos nosotros que pedimos reiteradamente al Ministerio que investigase la Adjudicación del Centro de emprendimiento verde, precisamente cuando la persona del Ministerio responsable de tomar medidas sobre esta adjudicación, presuntamente irregular, estaba relacionado con otros casos de presunta corrupción bastante más mediáticos.

Federico Ramos , Secretario de Estado de Medio Ambiente en Utopicus

4.- Durante estos dos años no sólo hemos denunciado públicamente la adjudicación sino que también hemos ido por la vía judicial (y lo que nos queda).

En primer lugar lo intentamos poniendo un Recurso Contencioso –Administrativo, pero el tribunal no admitió el recurso: el concurso del centro de emprendimiento verde implica la gestión de un espacio de patrimonio público, pero se queda fuera de la Ley de Contratos del Estado (y por tanto del recurso administrativo) por considerarse, tal y como la ha resuelto la Fundación Biodiversidad, es una licitación pública que se rige por el derecho privado (¡toma ya!). En resumen, para conseguir un pronunciamiento judicial teníamos que ir por la vía civil, mucho más lenta e infinitamente más cara que la administrativa a la que acudimos en un primer momento.

Para ir por esta vía civil necesitábamos más pruebas: una cuestión es que se vea muy claro que las valoraciones técnicas están realizadas  para que quede Utopicus por encima del ISM (¡qué casualidad, que justo por un punto!), pero hay que demostrarlo.

Para poder confirmar nuestras sospechas sobre la adjudicación, solicitamos varias veces a la Fundación tener acceso a todo el expediente de la licitación. La Fundación Biodiversidad, tan transparente como dice ser, se negó en todas las ocasiones. Para acceder a nuestro derecho acudimos a la Audiencia Nacional, instancia en la que solicitamos que la Fundación Biodiversidad nos permitiese acceder al expediente del concurso.

Seis meses después la Audiencia Nacional obligó a la Fundación a entregarnos el expediente completo. Y en este momento comprobamos que el concurso había sido todavía más irregular que lo que habíamos podido sospechar hasta entonces.

A través del expediente descubrimos que la Fundación Biodiversidad le había encargado  nueve meses antes a Utopicus (pagándole un importe de 9.000 euros) la realización de un estudio de viabilidad para montar el centro de emprendimiento verde. Es decir, que Utopicus se presenta al concurso de gestión de un centro de emprendimiento verde para el que previamente había realizado un estudio sobre su viabilidad, y que acabará adjudicándosele. Por supuesto, ninguno de los demás concursantes al proyecto sabíamos nada de ese estudio.

La empresa a la que se adjudica el proyecto participa en la elaboración del contenido de los pliegos del proyecto, los criterios que usa la Fundación para valorar las ofertas están elaborados por uno de los participantes, que es el casualmente el que se adjudica el proyecto.

Surrealista ¿verdad?… Pues todavía es peor.

¿Qué hay peor que cometer una irregularidad?, intentar ocultarla: pues esto es lo que hace la Fundación Biodiversidad.

En el expediente, descubrimos el proyecto asignado de la viabilidad del centro de emprendimiento verde a Utopicus porque el pliego de condiciones administrativas obligaba a demostrar solvencia técnica, para eso se pedía haber participado en proyectos de coworking o formación en los últimos 2 años.

Utopicus presenta un documento con todos los trabajos realizados, incluyendo entre ellos el proyecto de que le habían asignado a dedo la Fundación Biodiversidad el año anterior: el proyecto de estudio de viabilidad de centro de emprendimiento. Este proyecto que demuestra la relación previa entre la Fundación Biodiversidad y Utopicus en relación al concurso, lógicamente no debería aparecer por ningún lado.

Utopicus lo había incluido en su propuesta, pero había que quitarlo del expediente final. ¿Cómo? La Fundación Biodiversidad le dice, en el periodo de subsanaciones, que el documento de todos los trabajos realizados por Utopicus en los 2 últimos años no viene firmado y que lo vuelva a mandar firmado (cabe aclarar que en ningún lado se pedía que este documento viniese firmado).

Por supuesto que lo vuelven a mandar, pero qué casualidad que el documento que vuelven a mandar tiene todos, absolutamente todos los trabajos realizados, como no podía ser de otra manera, ya que sería alterar la documentación de la licitación, excepto que quitan el del estudio de viabilidad del centro de emprendimiento verde. De esta manera en el expediente final no aparece este estudio, pero se evidencia el intento de ocultar la relación entre las dos organizaciones.

Documento enviado originalmente en la presentación de las ofertas, aquí si aparece que han realizado el estudio del centro de emprendimiento:

Documento enviado un día después, tras pedir la fundación biodiversidad que firmasen el documento:

Queda claro que no tenía que aparecer el proyecto de viabilidad de un centro de emprendimiento verde.

5.- A la vez que se licitaba el proyecto para gestionar el centro de emprendimiento verde, la Fundación biodiversidad sacó a licitación la redacción del proyecto de reforma del centro, una licitación dirigida a estudios de arquitectura y que, en principio, no tenía nada que ver con nuestra licitación. Digo en principio porque durante estos dos años hemos descubierto que al parecer estaban los dos proyectos muy relacionados.

Describimos los hechos:

La Fundación Biodiversidad adjudica el proyecto a Manuel Vega arquitectos.

El estudio Manuel Vega arquitectos subcontrata parte de la realización del proyecto a la arquitecta Laura de la Plaza Hidalgo

En Laura de la Plaza Hidalgo se dan 3 casualidades

  • Primera: Comparte apellido con el subdirector de la Fundación Biodiversidad: Antonio Hidalgo
  • Segunda: Tanto Antonio Hidalgo como Laura de la Plaza Hidalgo tienen relación con un pequeño pueblo de Extremadura:  Castuera. Antonio Hidalgo deja claro en su twitter que es de ese pueblo y Laura de la Plaza Hidalgo indica en su página web que realizó el plan parcial de Castuera.
  • Tercera: y la mayor de las casualidades,  Laura de la Plaza Hidalgo trabajaba como coworker en Utopicus en el año 2012.

Desde luego que se den las 3 casualidades a la vez parece un poco extraño, pero puede ocurrir. En el caso de que no sean casualidades y Laura de la Plaza tenga relación familiar con el Subdirector de la Fundación Biodiversidad, el Ministerio lógicamente debería cesar inmediatamente a Antonio Hidalgo y anular la adjudicación del centro de emprendimiento verde.

Si no tienen ninguna relación deberían aclarar cómo es posible que el proyecto de reforma del centro lo acabe realizando un profesional que trabajaba en Utopicus.

Por cierto cada vez que veo este video me entran ganas de irme de España, país donde personajes cubiertos por subvenciones públicas y adjudicaciones a dedo se permiten dar consejos como estos a los emprendedores y a las Administraciones Públicas.

Imagen de previsualización de YouTube

Vídeo realizado un año antes de la adjudicación

Centro de Emprendimiento Verde de la Fundación Biodiversidad: Dos años después, 5.0 out of 5 based on 3 ratings