El Control Biológico de Plagas se refiere al uso de métodos tales como: nematodos, insectos, hongos, bacterias, ácaros, etc., que actúen sobre las plagas a modo de parásito, depredador o causando enfermedades a los insectos plaga. El valor de esta práctica incurre en que puede resultar un control eficiente de las plagas tanto a medio como a largo plazo, además de tener un riesgo económico y ambiental bajo, permitiendo así la producción segura de cultivos.

El empleo de biocidas (químicos) no siempre es la mejor maniobra para luchar contra una plaga específica debido a que este hecho está normalmente asociado a efectos negativos como: el resurgir de la plaga después de un intervalo de tiempo (recidivas), la reaparición de plagas que antes no resultaban un problema como consecuencia de la mortalidad de sus enemigos naturales que la controlaban (resultado de la baja especificidad del biocida) y la resistencia al plaguicida por parte de la plaga objetivo del control.

Hoy en día existen tres tipos de control biológico: el clásico, el conservativo y  el aumentativo. A continuación pasaremos a explicarlos brevemente.

1- Control biológico clásico: se basa en la introducción en un nuevo ambiente de un enemigo natural de la plaga, con el fin de que se constituya de forma permanente.

2- Control biológico conservativo: basado en implementar varias medidas para salvaguardar la abundancia y mejorar los movimientos de los enemigos naturales ya presentes en el área infectada.

3- Control biológico aumentativo: tiene como finalidad inmediata aumentar la presencia y abundancia de los enemigos naturales que ya están presentes en el área afectada.

Debemos resaltar, que el control biológico del que estamos tratando, está integrado en uno de los seis puntos de la estrategia conocida como Manejo Integrado de Plagas, basada en:

  • Prácticas preventivas: se trata de seleccionar las variedades más apropiadas para las condiciones locales de cultivo, junto con cuarentenas y otras ‘técnicas de cultivo’ tales como: limpiar las cercanías del cultivo, quemar plantas enfermas para eliminar la propagación de la enfermedad, etc.
  • Niveles aceptables de plagas: La propia expresión nos dice que esta medida se basa en controlar y no en erradicar por completo. Hay que conocer y estudiar cuál es el nivel tolerable de una plaga.
  • Muestrear: Observación visual, trampas de colores, feromonas, etc. Conocer el comportamiento y ciclo reproductivo de las plagas en estudio es fundamental en esta práctica.
  • Controles físicos. Si una plaga llega a un nivel inaceptable, los métodos mecánicos son la primera opción. Desinsectación manual, poner barreras (burletes, mosquiteras), trampas, sellado, etc.
  • Controles químicos: Los plaguicidas serán usados de manera racional, siempre y cuando cualquiera de los métodos anteriores hubiera fallado.
  • Control biológico: Método estudiado al inicio de este artículo que consiste en causar y promover los insectos y enfermedades que atacan a los insectos plaga. Un ejemplo de este control, es el de la mosca blanca (Trialeurodes vaporariorum) denominada así por el color de su cuerpo, que no supera los 2mm de longitud. Las alas le sirven para moverse de una planta a otra con una agilidad pasmosa. Los cultivos que se ven más atacados por este insecto son: las plantas del tomate, pepino, judía, y el del tabaco. El parasito más usado en su control es la mosca Encarsia Formosa. Esta pequeñísima mosca de 1mm más o menos, dispone de un aguijón que introduce en el interior de la larva poniendo su huevo. Pasados unos 17 días nacerá una mosca parasitaria en lugar de una mosca blanca.

Como conclusión final podemos asegurar que el control biológico plagas, es una de las herramientas cuyo impulso está basado en la ecología y debido a su condición respetuosa está en la mayoría de los programas actuales de manejo integrado como herramienta indispensable.

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