Los recursos naturales de España tienen un enorme potencial turístico. Pero el éxito del ecoturismo va a depender de las buenas prácticas de las empresas que explotan ese modelo y de que las “experiencias” que ofrecen en contacto con la naturaleza no interfieran en la salud y la conservación de los ecosistemas.

En pocos sectores resulta tan evidente la necesidad de que el crecimiento sea “sostenible” y de que el desarrollo socioeconómico y la conservación avancen en paralelo, según han expuesto varios expertos en la materia, porque el ecoturista sólo muestra interés por visitar un espacio natural cuando está bien conservado.

Administraciones y empresas buscan fórmulas que aseguren ese equilibrio, y entre ellas la de “certificar” el producto turístico que se oferta (avistamientos, rutas guiadas, etc) para garantizar que esa actividad se va a desarrollar minimizando los impactos sociales y medioambientales. Las cifras revelan que España es el país con una mayor biodiversidad de Europa y el que más superficie aporta a la red Natura 2000, un conjunto de espacios protegidos para salvaguardar los hábitats y las especies más valiosos y en los que pueden existir numerosas oportunidades de desarrollo.

Imagen: Ángel Herrera (Agencia EFE) Edición y montaje: Raúl Casado (Agencia EFE).

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