180 representantes políticos, directivos empresariales, sindicatos y ONG piden que la UE supere esta recesión de la mano de la lucha contra el cambio climático.

alianza verde por el coronavirus

La alianza ha sido promovida por el diputado en el Parlamento Europeo de Los Verdes Pascal Canfin

En una carta hecha pública el pasado 9 de abril, que firma en nombre de España la vicepresidenta cuarta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, Teresa Ribera, los países solicitan a la Comisión que analice qué elementos de los que integran el Pacto Verde pueden ir adelantándose para acelerar una recuperación verde y una transición justa.

España ha sido uno de los primeros países europeos firmantes de un llamamiento realizado a la Comisión Europea (CE) para que utilice el Pacto Verde Europeo como la gran palanca para la recuperación económica de Europa tras la crisis provocada por el COVID-19, junto a Austria, Dinamarca, Finlandia, Italia, Letonia, Luxemburgo, Holanda, Portugal y Suecia.

Esta alianza ha sido promovida por el diputado en el Parlamento Europeo de Los Verdes Pascal Canfin. Incluye a 79 eurodiputados de 17 países de la UE, 37 directores generales de multinacionales y grandes empresas, 28 asociaciones empresariales, confederaciones y federaciones sindicales y siete ONG, además de varios grupos de expertos. Comparten firma los máximos directivos de grandes compañías como L’Oreal, Volvo, Danone, Ikea, Enel o Iberdrola con los representantes de ONG medioambientales como WWF, Birdlife o la Red de Acción Climática (conocida por sus siglas en inglés CAN).

Los firmantes dejan claro que la lucha contra la pandemia es la “principal prioridad” y debe hacerse todo lo que se necesite para detener y erradicar el virus. Pero, mirando a las consecuencias económicas que tendrá la Covid-19, explican que Europa debe dar “una respuesta económica coordinada fuerte” para superar un golpe más duro que el que supuso la crisis de 2008. La vía para dar esa respuesta, entienden, es realizar “inversiones masivas” que deberán “desencadenar un nuevo modelo económico europeo” que gire alrededor de los “principios ecológicos”. En su opinión, la transición necesaria para limpiar la economía europea de gases de efecto invernadero, unida a la protección de la biodiversidad y la transformación del sector agroalimentario, pueden generar “rápidamente empleos, crecimiento y mejorar el estilo de vida de todos los ciudadanos”.

Esta alianza recuerda que la transformación hacia una economía verde no es un camino que tenga que partir de cero ahora, porque en la última década se ha producido importantes avances: “Hace 10 años, los vehículos de cero emisiones eran solo un prototipo”. “La energía eólica era tres veces más cara de lo que es hoy y la energía solar siete veces más”, añaden.

Los firmantes se comprometen a trabajar juntos, “compartir conocimientos, intercambiar experiencia y crear sinergias” para poner en marcha las inversiones de “recuperación verde” que se necesiten. Y respaldan explícitamente el Pacto Verde de la Comisión por tener un “enorme potencial para reconstruir” la economía europea.

Desarrollo económico bajo en carbono

Los países consideran que el Pacto Verde Europeo aporta soluciones para dar respuesta a la crisis económica provocada por el virus del COVID-19, y transformar Europa en una economía sostenible y climáticamente neutra.

“Necesitamos ampliar las inversiones, especialmente en los campos de la movilidad sostenible, las energías renovables, la rehabilitación de edificios, la investigación e innovación, la recuperación de la biodiversidad y la economía circular”, afirman los ministros.

Recuerdan que aumentar el objetivo de reducción de emisiones a 2030, fortalecer el marco regulatorio europeo de lucha contra el cambio climático o reforzar los estándares ambientales, implica situar a los países europeos a la vanguardia del nuevo desarrollo económico bajo en carbono.

La Unión Europea debe “enviar una señal política al mundo y a sus ciudadanos de que la UE liderará con el ejemplo, incluso en momentos difíciles como el actual, el camino hacia la neutralidad climática y el cumplimiento del Acuerdo de París”, añaden.

Crisis climática y ecológica como prioridad

Los países consideran que la crisis del COVID-19 nos ha recordado la importancia de dar respuestas tempranas, de trabajar juntos y de manera solidaria, al igual que ocurre ante la crisis climática y ambiental.

“Debemos comenzar a prepararnos para reconstruir nuestra economía e impulsar los planes de recuperación necesarios para lograr un progreso y prosperidad renovados y sostenibles para Europa y sus ciudadanos. Los esfuerzos para frenar la crisis climática y ecológica deben ser prioridad en esos planes de recuperación. Es imprescindible que la UE mantenga su ambición para mitigar los riesgos y los costes de la inacción frente al cambio climático y la pérdida de biodiversidad”, inciden.

La carta concluye que la protección y conservación de la biodiversidad deben de ser parte fundamental de la respuesta a la crisis global y medioambiental, ya que son vitales para garantizar el bienestar y supervivencia de nuestras sociedades.

Fuente: Construible.es, El País

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