La Comisión Europea (CE) confirmó ayer que estudia si es necesario tomar medidas para reducir los microplásticos de cosméticos y otros productos que llegan a los mares y contaminan sus aguas.

“La Comisión está analizando qué acciones son necesarias para reducir los microplásticos llegados al ecosistema marino desde diferentes procedencias”, explicó el portavoz comunitario de Medio Ambiente, Enrico Brivio, en una rueda de prensa.

En ese sentido, aseguró que Bruselas presentará en los próximos meses una nueva Estrategia de Plásticos en la que se podrían incluir limitaciones sobre el uso de estos objetos.

Europa estudia una estrategia para minimizar el efecto de este tipo de compuestos

Además, el portavoz comunitario afirmó que Bruselas sigue con atención el desarrollo de las iniciativas sobre microplásticos en el ámbito internacional y aplaude los compromisos voluntarios de las empresas de cosméticos que deciden reducir su utilización.

Asimismo, Brivio precisó que la Comisión estudia la contribución de los microplásticos procedentes de cosméticos a la contaminación marina general.

“La Comisión reconoce la amenaza que la basura marina, en general, y los microplásticos, en particular, representan para el ecosistema marino, los animales marinos y, potencialmente, la salud humana”, recalcó. Los microplásticos son partículas fáciles de producir que la industria, incluida la cosmética, emplea para sustituir algunas sustancias naturales y dar ciertas propiedades a los productos. Los pequeños objetos, de hasta cinco milímetros de diámetro, escapan de todo tratamiento en las plantas de aguas residuales y terminan en el océano, donde tardan mucho tiempo en desaparecer.

Los océanos podrían albergar entre 5 y 50 billones de microplásticos, según Greenpeace

El grupo ecologista Greenpeace, que ha puesto en marcha la nueva campaña “Mejor sin plásticos”, advirtió ayer del peligro creciente que entraña la entrada en la cadena alimentaria humana de pequeñas porciones de plástico, los denominados microplásticos, a través del consumo de peces y mariscos que los han incorporado a su organismo en el mar. Diversos estudios científicos publicados en los últimos años y recopilados ahora en un informe por la organización verde revelan la presencia de este material perjudicial para la salud humana hasta en 170 especies marinas, entre las que figuran los mejillones, las ostras, los atunes y la caballa.

Los microplásticos tienen un tamaño inferior a los cinco milímetros pero en algunos casos son microscópicos, es decir, invisibles al ojo humano. Pueden proceder tanto de la descomposición de envases u otros plásticos más grandes, como de unas microesferas que se utilizan en productos cosméticos, dentífricos, abrasivos industriales o detergentes para lavavajillas. En EEUU las microesferas ya han sido prohibidas, mientras que otros países occidentales como el Reino Unido, Australia y Francia lo está estudiando. En España todavía no se ha abierto el debate.

La oenegé estima que el número de partículas de microplásticos diseminadas por todos los océanos puede oscilar entre los cinco y 50 billones. Hay que tener en cuenta que un solo bote de crema exfoliante puede contener millones de microesferas que se van por el desagüe y no pueden ser eliminadas por los filtros de las depuradoras dado su pequeño tamaño.

Unos 8 millones de toneladas de plástico entran en nuestros océanos cada año, y ya sea en forma de microesferas o de envases de plástico, la ciencia nos demuestra que se están incorporando a la cadena trófica. Es un bomba de relojería tóxica”, alertó Elvira Jiménez, responsable de océanos de Greenpeace.

Fuentes: Europa press, Greenpeace

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