La multinacional angloholandesa Shell ha decidido abandonar la búsqueda de gas y petróleo en el Ártico. El elevado coste de las prospecciones, sujetas a estrictas medidas de seguridad para evitar desastres ecológicos, y el hecho de que la calidad de las muestras obtenidas hasta la fecha sea “decepcionante”, explica la decisión. Anunciada este lunes, la compañía ha subrayado que “sigue considerando Alaska como una zona estratégica para sus intereses, pero el yacimiento ha sido sellado y abandonado”.

A pesar de que Estados Unidos aprobó el pasado julio las extracciones petrolíferas en el Polo Norte, tanto las organizaciones ecologistas como buena parte de los inversores habían expresado su temor ante posibles accidentes. Para las primeras, una fuga supondría una auténtica catástrofe medioambiental. Reduciría, además, la población de ballenas beluga, y de morsas, privando a las comunidades nativas de la pesca. Ahora quieren saber si la decisión de Shell tendrá carácter permanente. Los accionistas temían los costes de tan arriesgada aventura.


Las pruebas se han llevado a cabo a 2 kilómetros de profundidad en el denominado Mar de Chukchi, que ocupa un área equivalente a la mitad del Golfo de México. Para la multinacional, los cálculos efectuados sobre el volumen del yacimiento no aconsejan lanzarse a una extracción comercial en toda regla. “Hemos trabajado en Alaska con plenas medidas de seguridad durante el programa de exploración de esta temporada, pero, vistos los resultados, se paralizan los trabajos”, reza el comunicado publicado por la firma.

Hace dos años, Kulluk, una de sus plataformas perforadoras, encalló frente a la isla de Sitkadilak cuando era remolcada. El mal tiempo provocó la rotura del cable de arrastre, y Kulluk quedó un tiempo a la deriva para acabar encallando frente a las costas de Alaska. No hubo escapes, pero la estructura contenía miles de galones de diésel y aceite hidráulico a bordo. Los trabajadores fueron rescatados por la guardia costera estadounidense.

Shell cifra el valor del proyecto Alaska en 4.100 millones de dólares, y ha asegurado que “se hará cargo de las consecuencias (financieras) de la decisión adoptada”. Tanto Greenpeace como el Fondo Mundial para la Naturaleza han aplaudido la decisión de paralizar las extracciones. “Solo esperamos que sea definitiva, porque coincide con el fin de la temporada, fijado para el 28 de septiembre”, señalan.

El Parlamento holandés también ha respirado aliviado. Los socialdemócratas —miembros de la actual coalición gobernante— los liberales de izquierda y los socialistas radicales, ambos en la oposición, creen que “las manifestaciones ciudadanas en contra han surtido efecto, porque los riesgos son demasiado grandes”. El calentamiento global afecta al Ártico, donde la superficie de hielo se reduce durante el verano. De ahí que las firmas petroleras puedan acceder con mayor facilidad a los yacimientos.

Fuente: El País

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