En contra de lo que se puede oír por ahí, la huella de carbono de las energías renovables no es cero. Vamos a dedicar una serie de post a ver en qué parte del ciclo de vida se encuentra la parte más importante de su huella de carbono y cuáles son las diferencias más relevantes con la energía producida a partir de los recursos fósiles.

En las centrales eléctricas alimentadas por combustibles fósiles, la mayor parte de la huella de carbono son emisiones directas que se producen durante su funcionamiento. Las emisiones indirectas que se originan durante otras fases del ciclo de vida, como las procedentes de la extracción de las materias primas (carbón, combustibles, gas natural, etc.) y la construcción de las plantas, son relativamente menores.

A continuación, se muestra un esquema con el alcance del sistema de la operación de una central de generación de electricidad a partir de carbón.

Fuente: Life Cycle Assessment of Coal-fired Power Production. NREL. U.S. Department of Energy Laboratory

Para hacernos una idea de los órdenes de magnitud, la huella de carbono de una central de carbón convencional suele ser superior a 1.000 gCO2eq/kWh. En cambio, una central de gas natural tiene una huella de carbono del orden de 500 gCO2eq/kWh.

Por el contrario, las emisiones de Gases de Efecto invernadero de los sistemas de energía renovable son sobre todo “indirectas”, es decir, se producen en las etapas del ciclo de vida que no son la propia generación de energía.

La generación de electricidad en centrales de biomasa se considera generalmente como “carbono neutral”, debido a que el CO2 liberado en la combustión es equivalente al CO2 absorbido por las plantas durante su crecimiento. Sin embargo, hay otros consumos de materia y energía, a lo largo de su ciclo de vida, que hacen que realmente no sea “carbono neutral”; por ejemplo, las emisiones procedentes de:

  • La producción de los fertilizantes empleados en los cultivos cultivos energéticos.
  • La huella de carbono que se le asigna a los subproductos agrícolas o industriales, que se emplean como fuente de biomasa, como los subproductos agrícolas y los restos de madera.
  • La cosecha de los productos agrícolas y la explotación forestal.
  • El secado y el transporte de la biomasa.

Por otro lado, los combustibles procedentes de la biomasa tienen menos densidad y poder calorífico que los combustibles fósiles. Esto hace necesario cultivar y recoger grandes cantidades de biomasa para disponer de suficiente combustible para este tipo de centrales. El transporte de grandes cantidades de materia prima aumenta las emisiones de CO2 del ciclo de vida; esto hace que la generación de electricidad a partir de biomasa sea más adecuada para las instalaciones de generación locales, a pequeña escala, o para cogeneraciones que producen calor y electricidad.

Para tener una visión general, resumimos a continuación el ciclo de vida de la operación de una central de biomasa, en el que no contemplamos la fase de construcción de la propia central.

La huella de carbono de la electricidad generada a partir de biomasa depende también del tipo de biomasa y la forma en que se realiza la combustión. La biomasa de baja densidad tiene unas emisiones de GEI más altas a largo de su ciclo de vida, por lo que su huella de carbono es del orden de 93 gCO2eq/kWh; mientras que la gasificación de astillas de madera de alta densidad tiene una huella de carbono en torno a 25 gCO2eq/kWh.

La biomasa también puede ser empleada en mezcla con combustibles fósiles, en las centrales eléctricas convencionales. De esta manera, la sustitución de una parte del combustible fósil por biomasa reduce las emisiones globales de GEI de este tipo de centrales eléctricas.

En resumen, la huella de carbono de un kWh producido en una planta de biomasa es mucho menor que la de un 1 kWh producido en una central térmica que emplee combustibles fósiles, pero no es cero; y depende, en una parte importante, de la necesidad de transportar mayores cantidades de biomasa para producir la misma cantidad de electricidad.

Si todos estos temas te interesan, no te pierdas los próximos post que escribiremos analizando la HC de otras energías renovables.

Si además quieres formarte en la materia, te invitamos a visitar la web del Instituto Superior del Medio Ambiente (ISM), en la que encontrarás una amplio abanico de cursos sobre Ecodiseño, Huella de Carbono, Huella de Agua, Huella Ambiental de la Unión Europea, Ecoetiquetado, Análisis de Ciclo de Vida (incluido softwares SimaPro y Gabi), Gestión Ambiental de Producto, etc.