El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) pidió  una mayor inversión en infraestructuras sostenibles en las ciudades para lograr así un crecimiento económico y reducir la degradación del medio ambiente.

“La tendencia hacia la urbanización ha ido acompañada de una mayor presión sobre el medio ambiente y un creciente número de pobres de las zonas urbanas”, explicó el director del PNUMA, Achim Steiner, en una rueda de prensa celebrada ayer en Nairobi para presentar un nuevo informe de la organización.

Sin embargo, para Steiner “existen oportunidades únicas” para que las ciudades promuevan la construcción de infraestructuras sostenibles con las que aumentar “la productividad de los recursos”, al mismo tiempo que se lograrían “importantes ahorros financieros y se daría solución a distintos problemas ambientales”.

El PNUMA asegura además que, en vista de que los precios de los recursos naturales agotables siguen aumentando, la promoción de la infraestructura urbana sostenible puede proteger a las ciudades de la posible inestabilidad económica y social en este siglo XXI en que hay cada vez más escasez de recursos.

Melbourne. Imagen: http://www.australia.com/

“En una época en que los precios de la energía no hacen más que aumentar, la pronta adopción de sistemas que consumen fuentes de energía renovables cada vez más económicas dará buenos resultados rápidamente”, añadió por su parte el director del Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (ONU-Hábitat), Joan Clos.

El informe, titulado “Desacoplamiento en las ciudades: las corrientes de recursos urbanos y la gobernanza de las transiciones en infraestructura”, destaca el éxito de ciudades que han impulsado el desarrollo sostenible.

Un ejemplo es la ciudad de Melbourne, en Australia, que ha registrado una disminución del 40% de las emisiones tras la introducción de medidas de eficiencia energética en edificios públicos.

El PNUMA además destaca a Ciudad del Cabo, en Sudáfrica, donde gracias a la instalación de calentadores de agua solares e iluminación de alto rendimiento energético en viviendas de bajos ingresos, se han ahorrado más de 6.500 toneladas de carbono por año.

También han conseguido la reducción de las enfermedades respiratorias en un 75%, se han creado decenas de empleos ecológicos y se ha reducido el costo del agua caliente para los hogares pobres.

A pesar de estos avances, el estudio del PNUMA apunta que aún hay que redoblar los esfuerzos para apoyar la creación de infraestructuras nuevas y la mejora de las infraestructuras insostenibles ya existentes.

El informe estima asimismo que el costo de atender las necesidades de infraestructura urbana de las ciudades del mundo entre 2000 y 2030 asciende a 40.000 millones de dólares, tanto si se construye infraestructura nueva como si se adapta la infraestructura existente.

Fuente: EFE y PNUMA

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