contaminación acústica

La contaminación acústica tiene efectos negativos sobre las personas pero también sobre el Medio Ambiente

Cada último miércoles de abril se celebra, desde hace 20 años, el Día Internacional de Concienciación sobre el Ruido. Esta fecha busca promover el cuidado del ambiente acústico, la conservación de la audición y la concienciación sobre las molestias y daños que generan los ruidos.

Actualmente, el impacto del ruido en la audición, la salud y la calidad de vida está totalmente aceptado y demostrado por un gran número de estudios científicos y médicos.

El ruido está considerado como un agente contaminante del mundo moderno, el agente contaminante “invisible”, y hoy día los individuos y las comunidades no aceptan que el ruido sea un producto “natural” del desarrollo tecnológico, y en consecuencia se debe regular y controlar.

El ruido, como otros agentes contaminantes, produce efectos negativos en el ser humano, tanto fisiológicos como psicosomáticos, y constituye un grave problema medioambiental y social.La lucha contra el ruido es una acción individual y colectiva, el ruido no lo hacen solo los demás, sino que lo hacemos todos.

La contaminación acústica y el Medio Ambiente

Además del efecto que tiene sobre los seres humanos, debemos tener en cuenta que la contaminación acústica también perjudica en gran medida al Medio Ambiente.

El ruido puede tener consecuencias en ecosistemas y en la distribución de su fauna. Si un animal no tolera el nivel de ruido, no tolerará ninguna de las  condiciones del habitat. Si los animales en los escalones más bajos de la pirámide alimentaria huyen,también lo harán sus depredadores. Si son los depredadores los que se ven afectados por la contaminación acústica, sus presas empiezan a crecer fuera de control, lo que afecta también a la flora, cambiando por completo paisajes.

La contaminación acústica también perturba patrones de reproducción, amamantamiento y se ha identificado como un contribuyente a la extinción de las especies.

No solo eso, las plantas también pueden verse afectadas por la contaminación acústica, que interfiere en los ciclos de polinización y expansión de semillas.

En cuanto a zonas urbanas, los pájaros en una ciudad necesitan cantar y llamar de manera más prolongada (y a mayor volumen), que su misma especie cuando vive en el campo. Algunas especies como el petirrojo europeo que vive en ciudades ha comenzado a cantar de noche, para que se le oiga y pueda sobrevivir reproduciéndose.

No son las únicas especies que se ven afectadas. Se ha estudiado cómo el ruido del tráfico afecta también al proceso reproductivo de las ranas en zonas metropolitanas. Ese ruido ahoga las llamadas de apareamiento de los machos, de manera que no pueden perpetuarse.

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