La contaminación de los océanos no es un problema reciente, pero se agrava continuamente. Entre los contaminantes hay que destacar a los plásticos, que ya suponen un 80% de la contaminación marina. Una característica que hace a los plásticos muy problemáticos es que no se descomponen fácilmente y, con frecuencia, son confundidos por los animales marinos con posibles alimentos. En algunas regiones, las corrientes oceánicas arrastran billones de objetos de plástico en descomposición y otros residuos hasta formar remolinos gigantescos de basura. Uno de ellos, situado en el Pacífico septentrional y conocido como el “Gran Parche de Basura del Pacífico”, tiene una extensión que, según las estimaciones publicadas en 2018 por Scientific Reports, alcanza un tamaño de 1,6 millones de km2, más del triple de la superficie de España. Además, en los últimos años la comunidad científica se ha dado cuenta de que, con el tiempo, los plásticos van haciéndose trozos más y más pequeños hasta ser invisibles. El problema entonces es que pueden entrar en la cadena trófica, provocando problemas a los organismos que los ingieren y a todos aquellos que se alimentan de ellos, entre ellos los seres humanos.

Sumbe (Ángola) . Convivencia de la gente con los residuos plásticos en un canal de desagüe. Autor: Pedro Pablo Loné

Sumbe (Ángola) . Convivencia de la gente con los residuos plásticos en un canal de desagüe. Autor: Pedro Pablo Loné

En las aguas continentales el problema también existe, en especial en los lagos y embalses cuya cuenca está fuertemente antropizada, los ríos no están tan afectados por su carácter lótico. En cualquier caso están por desarrollar las metodologías que evalúen el efecto sobre de este contaminante sobre el ecosistema fluvial.

Siendo pragmáticos, hay que tener en cuenta que además de dañar el medio ambiente, la basura marina causa perjuicios económicos a actividades como el turismo, la pesca y el transporte marítimo. Por ejemplo, el coste para el sector pesquero de la UE se calcula en más del 1 % de los ingresos totales procedentes de las capturas realizadas por la flota de la UE.

Las fuentes de la contaminación son características de cada contaminante, pero en líneas generales se pueden citar el aporte de los ríos, los vertidos costeros y desde los buques. Los plásticos suelen llegar como residuos sólidos al mar (según Greenpeace, hasta 12 millones de toneladas de plástico entran cada año en nuestros mares a nivel mundial, lo que supone el 80% de la contaminación marina) y allí, tras un proceso de degradación, se convierten en microplásticos (tamaño inferior a 5 mm). Los microplásticos también se generan como tal de manera directa procedentes de diferentes fuentes, la industria cosmética, de pinturas, de neumáticos, textil y de pellets, entre otras.

Origen y destino de los plásticos en el medio marino. Fuente: Eunomia 2016. Plastic in the Marine Environment.

En relación con los ríos se han realizado diversos estudios entre ellos destaca el publicado en la revista Environmental Science & Technology, que ha localizado los diez sistemas fluviales que más residuos plásticos vierten a los océanos cada año. Entre el Ganges (India), Indo (India), Yangtsé (China), Río Amarillo (China), Amur (Rusia-China), Hai (China), Río de las Perlas (China), Mekong (Indochina), Nilo y Níger (África)  vierten el 95 % de las 2,75 millones de toneladas de basura plástica procedentes de los ríos del planeta (mucho más de lo que presupone Eunomia) y que acaban en el mar por la acción de las corrientes.

Los diez ríos más contaminantes. Fuente: Amanda Montañez

En las depuradoras de aguas residuales se están eliminando los plásticos, pero hay que resaltar que parte de los microplásticos evitan quedarse atrapados en las plantas de tratamiento. Prueba de ello es el artículo de Kay y col. 2018 donde estudian ellos microplásticos en las cuencas fluviales, donde además resaltan otras fuentes como la deposición atmosférica, las tierras de cultivo y la degradación de plásticos más grandes.

Para evitar la contaminación la mejor receta es no verter contaminantes a los mares, aunque también hay que pensar cómo eliminar los que ya existen. Para los grandes plásticos flotantes la forma más lógica de recogerlos es la mecánica, para lo que hay que utilizar grandes buques que los retiren. Es destacable la iniciativa de Boyan Slat, un joven emprendedor fundador de The ocean cleanup, que con una tecnología de bajo coste muy ingeniosa, pretende ayudar a concentrar esos plásticos y facilitar su recogida masiva.

Fuente: The ocean cleanup 2018. https://www.theoceancleanup.com/technology/

Para intentar frenar el vertido de plásticos, la Comisión Europa ha creado la Estrategia Europea para el Plástico en una Economía Circular. Esta estrategia plantea reducir la generación de residuos plásticos que llegan a los océanos, los que se incineran (limitando el efecto invernadero) y los que se depositan en los vertederos, fomentándose pues los procesos de reutilización y reciclado. La Unión Europea apoya la estrategia de los plásticos con una partida presupuestaria, habiendo invertido este mismo año 14,5 millones de euros que se dedican a la Sustainable Blue Economy para acelerar la política marítima europea en relación con los microplásticos.

Por otra parte, la iniciativa europea H2020 financia el proyecto CLAIM, un consorcio de 19 instituciones que pretenden introducir tecnologías verdes innovadoras para los mares semi-cerrados como el Mediterráneo y el Báltico. El objetivo es evitar que la basura plástica ingrese al mar. Para ello se han planificado intervenciones en dos de los principales puntos de origen: las plantas de tratamiento de aguas residuales y las desembocaduras de los ríos. En el caso de las plantas de tratamiento se está desarrollando un dispositivo automático de limpieza que permite filtrar hasta los micro-plásticos, mientras que en las desembocaduras de los ríos se colocarán de forma estratégica una serie de brazos flotantes equipados con cámaras para monitorear la recolección de basura flotante visible y evitar que dichos residuos ingresen al mar.

También hay que pensar en lo que podemos hacer nosotros para evitar la contaminación. En primer lugar, reducir el consumo de grandes plásticos, bolsas envases, etc. En relación con los microplásticos, ya se han creado App como Beat the Microbead, que lee los códigos de barras de los productos detectando cuales los tienen. Para tener otras  ideas de qué se puede hacer a nivel individual en relación con los plásticos visita la página ¿Planeta o plástico?, donde se recogen unas cuantas ideas.

La eliminación de los microplásticos es muy complicada ya que es un material difícilmente degradable, pues sólo determinados organismos pueden llevar a cabo su descomposición. Desde ese punto de vista hay que celebrar la investigación de científicos de la Universidad de Aveiro (Portugal), quienes han descubierto un hongo marítimo que podría ser clave en su eliminación de los océanos. Se llama Zalerion maritimum y degrada el microplástico de forma rápida y eficiente: aislado en laboratorio en un ambiente similar al del mar contaminado con microplásticos, en siete días es capaz de reducir el 77% de ese material.

La idea que quiero subrayar es que la contaminación de los océanos es grave, aquí sólo he mostrado de forma muy somera, la problemática del plástico, pero hay más contaminantes de los que preocuparnos. Aunque habéis podido ver que existen iniciativas para limpiar nuestros océanos, la solución siempre pasa por reducir el aporte de contaminantes. En eso tenemos que tomar conciencia que todos y cada uno de nosotros debe poner de su parte, aunque no estemos en la costa hay que evitar generar residuos, al final llegarán al mar a través de los ríos. Recuerda, la suma de los esfuerzos es lo que conseguirá salvar los océanos.

Mariano Cebrián del Moral colabora con el ISM como profesor del curso online Técnico en Gestión de Ecosistemas de agua dulce. Control y evaluación del Estado Ecológico en el que mejoramos la formación de los participantes para competir en el mercado laboral de la gestión del agua.

El plástico en las aguas marinas y continentales, un problema que se agrava, 5.0 out of 5 based on 2 ratings