Un informe alerta de los retos de seguridad química y reclama normas internacionales armonizadas para materiales en contacto con alimentos.

La FAO ha publicado un informe en el que alerta sobre los desafíos asociados al uso creciente de plástico reciclado en envases alimentarios y otros materiales en contacto con alimentos, subrayando la necesidad de reforzar los sistemas de evaluación de riesgos y avanzar hacia estándares regulatorios armonizados a escala internacional.

El documento analiza el equilibrio entre los beneficios ambientales derivados del aumento del reciclaje de plásticos y los posibles riesgos relacionados con la seguridad alimentaria.

Según el informe, el mercado mundial de envases alimentarios continúa creciendo impulsado por cambios en los hábitos de consumo y el aumento de productos preparados, bebidas embotelladas y alimentos de conveniencia. En este contexto, los materiales en contacto con alimentos desempeñan un papel relevante para reducir pérdidas y desperdicio alimentario al prolongar la vida útil de los productos.

No obstante, la organización advierte de que la expansión del uso de plásticos reciclados en aplicaciones alimentarias plantea interrogantes sobre la posible migración de sustancias químicas desde los envases hacia los alimentos. La FAO señala que, aunque el reciclaje de plástico es clave para reducir residuos y avanzar hacia modelos más sostenibles, este proceso debe desarrollarse garantizando la protección de la salud pública.

Entre los principales riesgos identificados figuran posibles contaminaciones derivadas de sustancias presentes en los residuos plásticos originales, así como la incorporación de nuevos compuestos utilizados durante los procesos de reciclaje o en materiales alternativos de origen biológico.

El informe también menciona la preocupación creciente por la presencia de microplásticos y nanoplásticos en alimentos y bebidas. Según la FAO, la falta de métodos analíticos validados dificulta actualmente evaluar con precisión los riesgos para la salud humana y establecer marcos regulatorios sólidos.

En el caso de los materiales de origen biológico utilizados como alternativa al plástico convencional, la organización advierte de que también pueden introducir riesgos asociados a pesticidas, toxinas naturales o alérgenos presentes en las materias primas vegetales.

Para minimizar estos riesgos, la FAO plantea la necesidad de mejorar los sistemas de clasificación y control de residuos destinados al reciclaje para uso alimentario, así como desarrollar procesos de descontaminación más eficaces. El informe destaca la importancia de separar adecuadamente los flujos de residuos plásticos mediante sistemas específicos de identificación y clasificación de materiales.

Asimismo, el organismo internacional alerta de que la ausencia de armonización normativa entre países puede generar obstáculos comerciales y diferencias en los niveles de protección sanitaria aplicados a los materiales reciclados destinados al contacto alimentario.

Las conclusiones del informe servirán de base para futuros debates en el Codex Alimentarius Commission, órgano impulsado por la FAO y la Organización Mundial de la Salud para desarrollar estándares internacionales de seguridad alimentaria.

La FAO considera que avanzar hacia marcos regulatorios globales y evaluaciones científicas homogéneas será clave para compatibilizar los objetivos de reducción de residuos plásticos con la seguridad alimentaria y la protección de la salud pública.

Fuente: Residuos Profesional