Es una vieja reivindicación de algunos economistas que el premio Nobel de Economía en 2001, Joseph Stiglitz, resume así: “Los instrumentos actuales para medir el crecimiento económico, como el producto interior bruto (PIB), nos han cegado al hacernos creer que el rápido auge de la economía estadounidense en la última década debía de ser el ejemplo a seguir”. Pero según Stiglitz, ha quedado demostrado que este crecimiento no es sostenible desde el punto de vista financiero, económico, social ni medioambiental.

Para él y otros economistas como el bengalí Amartya Sen (Nobel de Economía en 1998) y el francés Jean-Paul Fitoussi (presidente hasta 2010 del Observatorio Francés de Coyuntura Económica), los indicadores actuales son incompletos y se han quedado obsoletos para prevenir a tiempo crisis como la actual, de dimensiones globales, porque no aportan ninguna información sobre la presión sobre los recursos, las desigualdades sociales o un bienestar pensado a más a largo plazo.

Río+20 ha hecho suya esta reivindicación bajo el paraguas de Naciones Unidas, aunque de forma apresurada y vaga. El nuevo inclusive wealth index llegó el 17 de junio, “tratando de aportar una propuesta que cogió por sorpresa a muchos delegados”, explica desde Río José Luis Blasco, director de cambio climático y sostenibilidad de la consultora KPMG. A ella saltó en 2011 Yvo de Boer, defraudado tras haber sido el responsable de la ONU en las cumbres sobre el clima.

El documento final que ayer firmaron los 130 jefes de Estado y de Gobierno presentes en la cita aniversario de la cumbre de la Tierra de 1992 reconoce por primera vez, en su apartado 38, “la necesidad de disponer de medidas de progreso más amplias para completar el PIB, de forma que se disponga de más información en las decisiones políticas”. Estas son algunas razones para disponer de un PIB verde:

  1. La “obsesión” por el crecimiento económico ignora “el rápido e irreversible agotamiento de los recursos naturales que afectará muy seriamente a las generaciones futuras”, según la ONU. De ahí que el inclusive wealth index que propone la organización internacional tenga en cuenta una serie de índices sobre el capital humano y natural a fin de que los Gobiernos dispongan de una foto más realista de la riqueza en sus países.
  2. Un análisis de 20 países realizado por la ONU arroja la incoherencia entre el crecimiento económico y el agotamiento de los recursos. Si se atiende solo al primer aspecto en función del PIB actual, China creció un 422% entre 1990 y 2008, pero si se tienen en cuenta los recursos naturales per cápita, el crecimiento se contrae hasta el 45%. En el caso de Sudáfrica, mientras el PIB arroja un crecimiento económico del 24%, la revisión de esta medida añadiendo criterios ambientales contrae la economía hasta un déficit del 1%.
  3. Puesto que el fenómeno de la globalización rige la economía mundial, se necesitan registros económicos que reflejen esa perspectiva global. La medición del cambio climático que pesa sobre el planeta en su conjunto debería integrar este nuevo índice.
  4. El uso de un indicador económico más amplio podría aportar algo más de perspectiva ante crisis económicas graves, como la actual.
  5. El reto de la sostenibilidad es al final una cuestión de estimar el stock de los recursos disponibles, de ahí que el nuevo índice debiera contar con inventarios precisos sobre los bienes naturales.

Fuente: http://www.cincodias.com

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