En España, la legislación minera obliga, desde 1982, a que todas las actividades extractivas realicen trabajos de restauración. Aunque no podemos hablar de una “restauración” completa ya que revertir el impacto que ha generado una explotación minera y volver el espacio a su estado natural es prácticamente imposible, en los últimos años se ha optado por soluciones de rehabilitación del medio que le devuelven cierta funcionalidad original o lo dotan de una nueva.

Las técnicas de restauración ambiental en España han evolucionado en las últimas décadas desde soluciones puramente ingenieriles o para mitigar el impacto visual, a la inclusión del concepto de restauración ecológica y la devolución de funciones ecosistémicas a los espacios degradados.

A continuación os resumo dos proyectos recientes de restauración ambiental de una mina a cielo abierto que ejemplifican este nuevo tipo de recuperación de ecosistemas.

* Emma, una mina de carbón a cielo abierto que fue convertida en zona de cultivo.

Situada en Puertollano y activa desde 1972 al 2015, esta mina de carbón a cielo abierto que empezó a explotarse de forma subterránea en el siglo XIX se dedicó principalmente a abastecer la central térmica de Puertollano, durante su vida útil movió mas de 350,7 millones de metro cúbicos de estéril.

Mina Emma, Puertollano. Imágenes. ENDESA

Desde 1981 se comenzaron a simultanear trabajos de restauración mientras la mina estaba en funcionamiento mediante el sistema de laboreo de minería por transferencia, lo que minimizaba la ocupación del terreno. Pero fue en enero de 2016 cuando comenzaron los trabajos de restauración del hueco final y el desmantelamiento de la explotación.

En total se han excavado y vertido 2,5 millones de metros cúbicos y se han conformado 200 hectáreas de taludes y 100 hectáreas de plataformas en el hueco final. Se han recuperado 669 hectáreas destinadas a cultivos de cereales y pastos, 126 hectáreas al cultivo de 27.950 olivos  y frutales (membrillo, higueras, granados, etc.), 104 hectáreas a vegetación autóctona y 36 hectáreas al lago y zonas de humedales. La restauración, a cargo de Endesa estará completada para 2020

* As Pontes, macroproyecto que convirtió la mina en un gran lago

La mina de lignito de As Pontes, comenzó su explotación en los años cuarenta y finalizó en 2007. También en este caso la actividad principal de la mina fue abastecer a la central térmica adyacente que todavía sigue en funcionamiento. As Pontes, con propiedad final de Endesa fue la mina más grande a cielo abierto de España, con una superficie de 15km cuadrados y más de 260 millones de toneladas de lignito extraídas.

Durante la explotación de la mina (mediados de los 70 hasta finales del 2007), Endesa tuvo que construir un depósito para el material estéril, en el que se depositaron casi 700 millones de metros cúbicos durante su actividad en la mina.  A partir de 1985 surge la preocupación por una rehabilitación integrada del área y fue a partir de entonces cuando se comenzaron a realizar hasta 6.000 análisis físico-químicos de tierra y agua, con el fin de lograr una rehabilitación en la que estuvieran presentes aspectos tales como movimientos de tierra, infraestructuras, implantación de vegetación… El objetivo de la restauración, finalizada en el 2006, era dar una solución económica, social y medioambiental al cierre de la mina y crear así un ecosistema.

Lago de As Pontes, Imagen: El Progreso

La solución al hueco de explotación en este caso fue  la creación de un gran lago y dos islas en superficie. Aunque fue un tema polémico por su estabilidad y la calidad del agua, los técnicos consideraron que era la solución más viable.  Debido a la gran profundidad del hueco, su situación y la elevada pluviosidad de la zona, tarde o temprano, se produciría la inundación. La baja permeabilidad de los materiales de la explotación impedía la infiltración del agua a otros acuíferos y la proximidad del río Eume permitió realizar el llenado de la manera más efectiva.

El proceso de inundación se inició en enero de 2008 y finalizó en abril de 2012. La calidad del agua dependía de varios factores, como el tiempo de llenado y las reacciones químicas. Dado que el principal problema era la posible acidificación de las aguas, para evitarlo, se tomaron múltiples medidas, entre otras, cubrir el fondo con una capa de arcilla de unos 70 centímetros que evitó que el agua entrara en contacto con el carbón.

Aunque, como comentaba al principio, no siempre podremos conseguir revertir totalmente el daño causado al medio natural con las actividades humanas, sí tenemos la responsabilidad y la obligación legislativa de corregir y mitigar los impactos producidos al final de la explotación con la ayuda de las mejores tecnologías disponibles.

Éstos y otros ejemplos de restauración en espacios afectados por las actividades humanas como infraestructuras lineales, graveras, vertederos, se abordan en nuestro curso de Restauración Ambiental de Espacios Degradados

Fuentes: El Diario, Endesa, Experiencia Industrial, CincoDias.