Aunque llevan muchos años entre nosotros, hasta hace relativamente poco tiempo, las cámaras de fototrampeo sólo estaban al alcance de unos pocos, circunstancia que ha cambiado radicalmente en la actualidad, en la que cualquiera puede conseguir una cámara de alta calidad a partir de unos escasos 100 o 200 euros.

Sin embargo, la simple posibilidad de poder adquirir una cámara fácilmente, no significa que todo el mundo sea capaz de utilizarla adecuadamente, ni de que los resultados obtenidos al utilizarlas sean los adecuados, circunstancia por la cual, vamos a realizar un breve repaso técnico a todos los factores que pueden suponer la diferencia entre el éxito y el fracaso cuando adquirimos y utilizamos estos aparatos para la identificación de especies faunísticas.

De esta forma, el primer asunto que debemos abordar, y que es el objeto del presente POST, es el de la elección de la cámara, ya que no todas son iguales, ni funcionan de la misma manera. De hecho en el mercado, podemos encontrar cámaras de diferentes tipos: De luz blanca, de luz infrarroja, de luz negra, con envío de imágenes, con guardado en tarjeta, a pilas, con batería, con paneles solares, con pantalla LCD integrada, etc.

En cuanto al tipo de luz utilizada podemos encontrar básicamente tres tipos de cámaras:

  • Las cámaras de luz blanca utilizan luz visible por los animales, lo cual es una desventaja importante ya que su localización es inmediatamente localizada por los mismos y puede provocar su huida o su cambio de conducta, así como por cualquier persona que quiera hacerse con una cámara de trampeo gratis, pero sin embargo, en condiciones nocturnas, nos permite obtener fotos y vídeos en color, circunstancia que por sí sola justifica su elección frente al resto de tipos de cámaras.
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  • Por su parte, las cámaras de luz infrarroja utilizan luz infarroja, que es invisible tanto para animales como para personas, por lo que no suelen provocar ningún tipo de reacción negativa en la fauna, pero sin embargo tienen el problema de que los leds se iluminan en rojo cuando la cámara se activa, lo que al igual que en el caso anterior, aunque de forma menos significativa, facilita la localización nocturna de las cámaras y facilita el robo de las mismas. Sin embargo, la imagen es más nítida y más clara, especialmente en los bordes de la misma, y el alcance es significativamente mayor, que en las cámaras de luz negra, por lo que, si olvidamos el asunto del potencial robo, son una opción más recomendable que las de luz negra.
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  • Finalmente, las cámaras de luz negra, son en realidad cámaras de luz infrarroja pero en las cuales los leds no se iluminan de color rojo, lo que impide la localización de la cámara por los amigos de lo ajeno, pero sin embargo y por lo general, la calidad de la imagen es de inferior calidad a la de las cámaras convencionales de luz infrarroja. Esta circunstancia es especialmente significativa cuando el animal está en movimiento, ya que en este tipo de cámaras, la velocidad de obturación es menor, y por tanto, en condiciones de movimiento, la imagen es claramente menos nítida que en el caso de las cámaras de luz infrarroja convencional.

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Como es lógico, este aspecto sólo es importante para la detección de fauna nocturna, perdiendo todo su sentido si la especie o especies que queremos identificar son especies diurnas.

En cuanto a la gestión de las imágenes, disponemos básicamente de dos tipos de cámaras:

  • Con guardado en tarjeta: Estas cámaras son las más habituales y por lo general las más económicas, guardando las imágenes y los videos obtenidos en una tarjeta interna de memoria. En estos casos, hasta que no recuperemos la cámara del monte, no podremos observar las imágenes captadas, lo cual puede ser un problema, en el caso, más que habitual que la cámara se descoloque de su posición original, ya sea por el viento, por la acción de un animal, etc. Así mismo, en estos casos, puede ser incómoda la comprobación de la posición de la cámara, ya que no podemos hacer una primera imagen de prueba y comprobarla si acceder a la tarjeta.
  • Con envío de imágenes por telefonía móvil: Estas cámaras permiten, aparte del guardado automático en la tarjeta de memoria, el envío en tiempo, más o menos real, de las imágenes o videos capturados por vía telefónica o internet, recibiendo el técnico en su teléfono o correo electrónico, las imágenes por vía MMS, GPRS o internet clásico. El principal problema de estas cámaras, como es lógico, es que para que puedan enviar las imágenes, necesitan una tarjeta SIM y que la ubicación de las mismas disponga de cobertura y señal suficiente para poder enviar las imágenes, circunstancia que no siempre se da en el monte, especialmente en algunos emplazamientos especialmente querenciosos para la fauna como son los barrancos profundos, los cauces de los ríos, las zonas de vegetación espesa, etc. Así mismo, es importante conocer las tarifas que nuestro distribuidor de telefonía pone por ejemplo a los MMS, ya que este tipo de mensaje multimedia suele tener tarificación especial, y en el caso de recibir mucha información puede suponer un coste significativo.

Así mismo, y no menos importante, debemos tener en cuenta el sistema de alimentación de la cámara, de tal forma que disponemos de:

  • Cámaras a pilas: Son las más habituales y funcionan con pilas recargables. En su parte buena, cabe reseñar que son las más económicas y que a lo largo de los últimos años, la optimización de este tipo de cámaras ha mejorado mucho, existiendo en el mercado cámaras capaces de durar varios meses con una frecuencia de envío o guardado de unas 10-20 fotos diarias. En el lado malo, es que las cámaras baratas suelen tener unas duraciones de batería muy escasas, y que generalmente fallan en el peor momento, por lo que hay que ser muy cuidadoso a la hora de elegir la cámara adecuada a este respecto.
  • Cámaras con baterías: Aunque hay en el mercado diferentes tipos de baterías, las más recomendables actualmente son las baterías de litio. La duración de las mismas es bastante alta y suelen darnos bastantes menos quebraderos de cabeza que las cámaras de pilas. En la parte mala, son más caras y menos accesibles para el público en general.
  • Cámaras conectadas a paneles solares: Los paneles solares permiten el funcionamiento continuo de las cámaras alimentando a estas con la energía del sol durante el día, y con baterías integradas a dichos paneles durante la noche. El mayor problema que presenta su uso, es la compatibilidad entre las cámaras y los paneles, que en muchos casos no es del 100% y puede provocar fallos en la alimentación de la cámara. Por todo ello, es fundamental que nos aseguremos de que el panel solar que conectemos a nuestra cámara sea totalmente compatible con la  misma. Así mismo, en condiciones de escasa luz solar, es importante asegurarnos de que en caso de fallo de alimentación por el panel, la cámara puede recurrir de forma automática a su batería interna, de tal forma que puedan producirse ciclos de conexión-desconexión entre ambos elementos siempre que esto sea necesario. El precio de los paneles solares no es elevado, por lo que suelen suponer una buena opción para garantizar el funcionamiento continuo de la cámara durante un largo periodo de tiempo.

Finalmente, existen cámaras con pantalla LCD integrada que nos permite visualizar las imágenes capturadas en la propia cámara, opción más que interesante para poder visualizar las imágenes capturadas in situ, si tener que extraer la tarjeta de memoria de la cámara o descargar su contenido en otro dispositivo.

Por otro lado, a la hora de seleccionar la cámara ideal para nuestro trabajo, debemos analizar otros aspectos importantes de las cámaras, entre los que cabe destacar los siguientes:

  • Distancia de detección: Es la distancia a la que la cámara detecta el movimiento de los animales. Por lo general, las cámaras suelen detectar el movimiento en una banda comprendida entre 0 y 15-20 m, pero como es lógico, cuanto mayor sea esta distancia mejor para nuestro trabajo. No es lo mismo, detectar animales en un comedero o en una trocha, en la que generalmente podemos colocar nuestra cámara a escasa distancia del objetivo (por lo que cualquier cámara podrá sernos de utilidad), que detectar animales en una llanura o zona abierta, en la que el paso puede producirse por cualquier lado y a cualquier distancia (por lo que cuanto mayor distancia de detección tengamos, más se facilitará nuestro trabajo)
  • Distancia de iluminación nocturna (DIN): De forma general, una parte importante de nuestra fauna, especialmente de mamíferos, presenta hábitos nocturnos o al menos, relativamente nocturnos, por lo que la distancia de iluminación nocturna es un aspecto fundamental de las cámaras de fototrampeo. Por lo general, esta distancia suele ser de unos 10-15 m, existiendo cámaras con distancias de iluminación superiores a los 20-25 m. Sin embargo, debe diferenciarse entre la distancia de iluminación nocturna anunciada en el catálogo del fabricante, y la distancia de iluminación nocturna efectiva (DINE), ya que la calidad de la imagen a lo largo de esa distancia de iluminación nocturna puede ser muy variable, existiendo en el mercado cámaras con valores altos de DIN pero que sin embargo no ofrecen imágenes de calidad a partir de una cierta distancia, lo que provoca que su DINE sea escasa, o cuando menos, igual que la de otras cámaras que en principio no ofrecen una DIN tan elevada. Finalmente es importante tener en cuenta que, por lo general, a mayor DIN mayor consumo de batería, circunstancia que debe ser tenida en cuenta en función del uso que queramos darle a la cámara.
  • Tiempo de disparo: Aunque pueda parecer una aspecto poco importante, el tiempo de disparo es un aspecto fundamental a tener en cuenta a la hora de elegir una cámara de fototrampeo, ya que cuantas más imágenes podamos capturar del animal mejor será la posterior identificación del mismo, y de más material dispondremos para su correcto análisis. Es un error pensar que si sacamos una única imagen a un animal que pasa frente a nuestra cámara, la posición del mismo será la adecuada para su correcta identificación, siendo frecuente la obtención de imágenes de lomos, culos, morros, orejas, frentes, que hacen imposible una correcta identificación.  Por todo ello, es importante disponer de cámaras con bajos tiempos de disparo, siendo recomendable, utilizar cámaras con tiempos de disparo inferiores a 1 segundo y si es a nivel profesional, inferior a 0,5 segundos.
  • Ángulo de detección: El ángulo de detección de las cámaras se sitúa por lo general entre los 45º en las cámaras más básicas, los 60º en las más habituales, y los 120 o 150º en las de mayor ángulo, siendo este un aspecto importante a la hora de seleccionar una cámara, ya que incrementa sensiblemente la detección de animales que no se encuentren o pasen directamente frente a nuestra cámara. Sin embargo, y al igual que otros factores, no es oro todo lo que reluce, ya que por ejemplo, la utilización de grandes angulares en cámaras de fototrampeo tiene tanto efectos positivos como negativos. De esta forma, las cámaras con elevado ángulo de detección, lo hacen a costa de deformar la imagen en sus esquinas y de disminuir significativamente la luminosidad de la misma, lo que influye significativamente en el alcance efectivo nocturno de la cámara. De esta forma, y salvo cuando el objetivo de nuestra cámara se encuentra a muy escasa distancia de la misma, no suele ser recomendable utilizar cámaras con elevado ángulo de detección. Así mismo, si queremos alta calidad,  es más recomendable utilizar un ángulo de detección estandar.
  • Calidad de imagen y video: A este respecto es difícil valorar inicialmente la calidad de una cámara, ya que el dato exclusivo de los megapixel no es suficiente para realizar una correcta valoración de la misma. De hecho, existen cámaras con un elevado número de megapixel que sin embargo ofrecen una calidad de imagen  relativamente baja, y al revés, cámaras con un número de megapixel menor pero que capturan imágenes mucho más nítidas y de mayor calidad. Como es lógico, la calidad de las lentes y su luminosidad, está por encima de la capacidad de resolución en megapixel de la propia cámara. Por su parte, en los videos, si que existen claras diferencias entre cámaras convencionales, cámaras HD y cámaras Full HD, siendo recomendable utilizar cámaras como mínimo HD, y a poder ser, Full HD. Eso sí, a mayor calidad, mayor peso del archivo de video, por lo que deberemos tener en cuenta la capacidad de la tarjeta de memoria de la cámara para no llevarnos desagradables sorpresas a posteriori.

El uso correcto de técnicas de fototrampeo para el inventario de especies es uno de los contenidos que impartimos en el curso online  Inventario de Flora y Fauna con Técnicas GIS/GPS

Fototrampeo. Una de las mejores armas para inventariar especies, 4.0 out of 5 based on 1 rating