Hace ya algunos años, escribí en esta misma Comunidad un post sobre la restauración de graveras, en la que poníamos el foco en aquellas antiguas explotaciones de áridos que se habían convertido en humedales, y en muchos casos, puntos calientes de biodiversidad acuática.

En el curso de Restauración ambiental de espacios degradados, me gusta que mi alumnado comparta espacios que les parecen referentes en restauración ecológica de graveras y canteras. Después de casi doce años, podemos constatar que las empresas extractoras se toman mucho más en serio sus obligaciones en lo que a restauración se refiere, encontrando esperanzadores ejemplos de buenas prácticas en el sector.

Hoy me gustaría celebrar el día de los humedales compartiendo algunos de ellos:

Charco del Tamujo (Ciudad Real): La gravera del Charco del Tamujo, propiedad de LAFARGE-Holcim, se encuentra en el término municipal de Fuente el Fresno, en la provincia de Ciudad Real. El lugar se encuentra entre los Parques Nacionales de Cabañeros y Las Tablas de Daimiel y al borde de la Mancha Húmeda declarada reserva de la Biosfera por la UNESCO en el año 1981. El Charco del Tamujo es una zona húmeda en las inmediaciones de algunas de las mejores representaciones de biodiversidad del monte mediterráneo.

Día de los Humedales - El Charco del Tamujo

El Charco del Tamujo. Fuente de la foto: Global Nature

La restauración, que comenzó hace más de diez años, consistió en la adecuación del terreno y la revegetación con especies autóctonas, para la recolonización por la biodiversidad. En 2023, la empresa le cedió 25 Ha de terreno a la Fundación Global Nature (referente en la gestión y restauración de humedales en España) entre las que se incluye un humedal artificial que alberga especies de fauna y flora de importante valor ecológico.

Este espacio es un paisaje caracterizado por la sucesión de zonas húmedas protegidas por la vegetación palustre (eneas, carrizos y juncos) y un oasis de vida para decenas de especies animales como la nutria, el pato colorado, el porrón común, el rascón, el abejaruco, el carricero tordal o el pájaro moscón que han encontrado en la antigua gravera su lugar de refugio y reproducción. En 2024 fue declarado refugio de fauna.

Estanyols de Mas Margal: Situados en el municipio catalán de Avinyonet de Puigventós, concretamente en el espacio fluvial del Manol, ocupan una superficie de unas 20 hectáreas.

Se trata de una antigua gravera restaurada como espacio natural que contiene dos pequeños estanques, una sauceda, comunidades de herbazales húmedos y juncales y una zona de pasto seco. El espacio debe su origen a la extracción de áridos que se realizó aprovechando que la zona era una terraza fluvial del río Manol donde, a lo largo de los años, se habían ido depositando materiales aluviales, empleados en el sector de la construcción.

Actualmente, el espacio está incluido en el inventario de zonas húmedas. La Institución Alt Empordanesa para el Estudio y Defensa de la Naturaleza (IAEDEN), a través de un convenio de custodia del territorio con el propietario, es la encargada de gestionar la zona estudiando y potenciando sus valores naturales.

As Areeiras da Limia, Orense: Las Areeiras da Limia, situadas en los concellos de Sandiás y Vilar de Santos (Ourense), son antiguas zonas de extracción de arenas que, con el paso del tiempo, han dado lugar a un humedal artificial de gran valor ecológico. Este espacio se ha convertido en un punto destacado para la observación de aves, aportando valor ecológico a su comarca.

La restauración y puesta en valor de este entorno forma parte de una estrategia más amplia de recuperación del paisaje y del entorno natural de A Limia, una zona marcada históricamente por la desecación de la Lagoa de Antela en los años 60, uno de los mayores humedales de agua dulce de la península. En 2019 comenzó el proyecto LIFE regenera Limia para realizar las actividades de restauración pertinentes.

En los últimos años, se han intalado puntos interactivos para divulgar la historia geológica y el patrimonio minero con el objetivo de reforzar el uso educativo, turístico y ambiental del humedal, promoviendo su conservación y su valor ecoturístico.

La cantera de Cuchia en Miengo, Cantabria: La antigua cantera de Cuchía, explotada durante más de 70 años por la empresa Solvay para la extracción de caliza, está siendo objeto de un ambicioso proyecto de restauración ambiental y recuperación de la biodiversidad.

Con el asesoramiento de la https://seo.org/una-nueva-vida-para-la-cantera-de-cuchia-en-cantabriaSociedad Española de Ornitología y la colaboración del Ayuntamiento de Miengo, la empresa Solvay puso en marcha en el año 2015 el denominado “Plan de acción para la remodelación geomorfológica y el incremento de la biodiversidad en la Cantera de Cuchía”. Tras el cese de la actividad en 2005 y un proyecto de restauración llevado a cabo desde el año 1990 (durante años se fue restaurando a la vez que continuaba la explotación), se ha emprendido un nuevo proyecto, que pretende fomentar los valores naturales que este espacio ha ido adquiriendo con los años. Las principales actuaciones se basaron en la remodelación morfológica, ampliación de lagunas, eliminación de especies invasoras, revegetación y fomento del uso público y educación ambiental.

En febrero de 2025, según la Dirección General de Medio Ambiente de Cantabria, comenzaron los trabajos de un proyecto de recuperación de la biodiversidad con una inversión de 2,3 millones de euros y con el objetivo de convertirlo en un espacio protegido en el futuro.

Teniendo en cuenta que la publicación del Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza es inminente, confiamos en que podamos tener muchos más ejemplos de buenas prácticas en humedales y otros ecosistemas que necesitan un empujoncito para volver a recuperar sus funciones ecológicas.

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