Investigadores advierten de que el actual modelo de consumo y crecimiento demográfico está llevando al planeta más allá de sus límites ecológicos.

La humanidad ya estaría viviendo por encima de la capacidad sostenible de la Tierra. Así lo concluye un nuevo estudio internacional publicado en la revista científica Environmental Research Letters, que advierte de que la presión combinada del crecimiento poblacional y el elevado consumo de recursos naturales está superando los límites ecológicos del planeta.

Los investigadores sostienen que esta situación supone un riesgo creciente para la estabilidad climática, la seguridad alimentaria y el bienestar humano, aunque consideran que todavía es posible reducir los impactos mediante cambios profundos en los patrones de consumo y una estabilización demográfica global.

El trabajo, liderado por Corey Bradshaw, profesor de Ecología Global de la Universidad de Flinders (Australia), ha analizado más de 200 años de datos demográficos y modelos ecológicos para estudiar cómo la evolución de la población humana ha influido en los sistemas ambientales.

Según los autores, la humanidad atraviesa desde mediados del siglo XX una nueva fase demográfica caracterizada por una desaceleración del ritmo de crecimiento poblacional, pese a que la población mundial sigue aumentando.

“Estamos empujando al planeta mucho más allá de lo que puede soportar”, señala Bradshaw. “La Tierra no puede mantener el actual nivel de demanda de recursos sin cambios importantes”.

Una población mundial que podría alcanzar los 12.000 millones

El estudio estima que, si continúan las tendencias actuales, la población mundial podría alcanzar entre 11.700 y 12.400 millones de personas hacia finales de la década de 2060 o principios de la de 2070.

Sin embargo, los investigadores sostienen que este crecimiento solo ha sido posible gracias al uso intensivo de combustibles fósiles y a una explotación de recursos naturales superior a la capacidad de regeneración del planeta.

En este contexto, el equipo científico plantea que una población realmente sostenible sería considerablemente inferior a la actual. Sus cálculos sitúan esa cifra en torno a 2.500 millones de personas, siempre que se aspire a mantener estándares de vida económicamente seguros y dentro de los límites ecológicos. Actualmente, la población mundial supera los 8.300 millones de habitantes.

Combustibles fósiles y sobreexplotación de recursos

El informe destaca que la dependencia global de los combustibles fósiles ha permitido sostener durante décadas el crecimiento agrícola, industrial y energético, ocultando temporalmente los efectos del denominado “sobregiro ecológico”.

No obstante, los mismos procesos han acelerado fenómenos como el cambio climático, la contaminación y la degradación ambiental.

Los autores identifican además una fuerte relación entre el tamaño de la población mundial y variables como el aumento de la temperatura global, la expansión de la huella ecológica y el incremento de las emisiones de carbono.

Aunque el consumo per cápita sigue siendo un factor clave, el estudio concluye que el volumen total de población explica con mayor fuerza el deterioro ambiental observado durante las últimas décadas.

Riesgos para el clima y la seguridad alimentaria

Los investigadores aclaran que sus conclusiones no apuntan a un colapso inminente de la civilización, sino a una intensificación progresiva de las tensiones ambientales y sociales.

Entre los principales riesgos asociados a la superación de la “biocapacidad” terrestre figuran el agravamiento de los impactos climáticos, la pérdida de biodiversidad, la reducción de la seguridad hídrica y alimentaria y el aumento de las desigualdades.

El estudio subraya la necesidad de replantear el uso de recursos como el suelo, el agua, la energía y las materias primas para garantizar condiciones de vida sostenibles para las próximas generaciones.

“Poblaciones más pequeñas y niveles de consumo más bajos generan mejores resultados tanto para las personas como para el planeta”, afirma Bradshaw.

Los autores consideran que aún existe margen para actuar si gobiernos, organizaciones y comunidades impulsan políticas orientadas a reducir el consumo de recursos, estabilizar el crecimiento demográfico y proteger los sistemas naturales.

La investigación ha contado con apoyo de The Kids Research Institute Australia y Population Matters.

Fuente: Residuos Profesional