El Parlamento Europeo dio ayer su aprobación definitiva a una nueva regulación destinada a reforzar la circularidad en el sector de la automoción y mejorar la gestión de los vehículos al final de su vida útil. La normativa, que abarca todo el ciclo de vida de los automóviles, desde su diseño hasta su tratamiento como residuo, forma parte de las iniciativas impulsadas por la Unión Europea para avanzar hacia una economía más eficiente en el uso de los recursos.

El texto, acordado previamente entre el Parlamento y el Consejo de la Unión Europea a finales de 2025, fue aprobado con 437 votos a favor, 112 en contra y 20 abstenciones. Una vez reciba la aprobación formal del Consejo, el reglamento entrará en vigor y comenzará a aplicarse dos años después.
Uno de los principales objetivos de la nueva legislación es facilitar la reutilización, reparación y reciclaje de los vehículos. Para ello, los fabricantes deberán diseñar los nuevos modelos de forma que la extracción de piezas y componentes sea más sencilla al final de la vida útil del vehículo, favoreciendo así la recuperación de materiales y la valorización de componentes.
La normativa también introduce objetivos obligatorios de contenido reciclado en los plásticos utilizados en los vehículos nuevos. En un plazo de seis años desde la aplicación del reglamento, al menos el 15% de los plásticos empleados en cada nuevo tipo de vehículo deberá proceder de material reciclado. Este porcentaje aumentará hasta el 25% en un plazo de diez años.
Además, una quinta parte de ese plástico reciclado deberá proceder de materiales recuperados de vehículos fuera de uso o de componentes reutilizados, impulsando sistemas de reciclaje de circuito cerrado dentro de la propia industria automovilística. La Comisión Europea podrá ampliar en el futuro este tipo de requisitos a otros materiales estratégicos, como acero, aluminio, magnesio o materias primas críticas, en función de los resultados de estudios de viabilidad.
Más control sobre los VFU
La nueva regulación también introduce medidas para mejorar el control sobre los vehículos usados y evitar que automóviles destinados al desguace continúen circulando o sean exportados irregularmente. En las operaciones de compraventa realizadas por empresas será obligatorio acreditar que el vehículo no ha alcanzado la condición de vehículo fuera de uso o, alternativamente, disponer de un certificado de aptitud para la circulación en vigor.
En el ámbito de la gestión de residuos, el reglamento refuerza el principio de responsabilidad ampliada del productor. Tres años después de la entrada en vigor de la norma, los fabricantes deberán asumir los costes de recogida y tratamiento de los vehículos que lleguen al final de su vida útil en cualquier Estado miembro de la Unión Europea.
Otra de las medidas destacadas es el endurecimiento de las normas de exportación. Con el objetivo de combatir el fenómeno de los denominados “vehículos desaparecidos” y reducir las prácticas ilegales de desmontaje y tratamiento fuera de los circuitos autorizados, se prohibirá la exportación de vehículos declarados no aptos para circular. Esta disposición será aplicable cinco años después de la entrada en vigor del reglamento.
La Comisión Europea presentó esta propuesta en julio de 2023 como parte de los objetivos del Pacto Verde Europeo y del Plan de Acción para la Economía Circular. Según los datos comunitarios, cada año alrededor de 6,5 millones de vehículos alcanzan el final de su vida útil en la Unión Europea, un flujo de residuos que contiene grandes cantidades de materiales con potencial de reutilización y reciclaje.
Con esta nueva normativa, las instituciones europeas buscan aumentar la recuperación de recursos, reducir la dependencia de materias primas vírgenes y consolidar un modelo más circular para uno de los sectores industriales con mayor peso económico en Europa.
Fuente: Residuos Profesional

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