España es uno de los países europeos con mayor riqueza natural, pero también uno de los más vulnerables a su pérdida. La biodiversidad disminuye a un ritmo preocupante, mientras amplias zonas rurales se vacían y el territorio se fragmenta bajo la presión urbanística y el cambio de usos del suelo. Paisajes que durante generaciones han sido moldeados por el equilibrio entre actividad humana y naturaleza hoy se enfrentan al abandono o a la sobreexplotación. En este contexto, iniciativas como la promovidas desde Fundación Biodiversidad, como es la Plataforma de Custodia del Territorio ponen de relieve la urgencia de actuar y la necesidad de implicar a más actores.

Imagen 1. Campaña de instalación de cajas nido para rapaces en tierras agrícolas, con objeto de favorecer poblaciones de rapaces y el control biológico del topillo campesino.
Cada vez más, entidades sociales, fundaciones y empresas del sector privado encuentran en la colaboración con entidades de custodia del territorio una vía concreta para contribuir: financiando proyectos, restaurando espacios degradados o integrando la sostenibilidad en su actividad.
Pero más allá de cifras y diagnósticos, hay una pregunta que interpela directamente: ¿quién cuida realmente de nuestros ecosistemas? La respuesta no puede recaer únicamente en las administraciones; requiere del compromiso de quienes viven, trabajan y también de quienes, desde el ámbito empresarial o institucional, pueden generar un impacto positivo. La custodia del territorio surge precisamente como una vía para canalizar esa implicación, creando alianzas entre propietarios, ONG, administraciones y empresas que quieren ir más allá de la responsabilidad social y participar activamente en la conservación. Porque proteger la tierra no es solo una necesidad ecológica, sino también una oportunidad para construir un futuro más equilibrado, donde economía y naturaleza avancen de la mano.
Pero, ¿qué es la custodia del territorio? ¿Por qué es clave en España?
Custodia proviene del latín “custodia/custodiae”; guardar, conservar, respetar o cuidar. Este significado etimológico ya nos ofrece una pista sobre la dirección o el objetivo que va tomar la custodia del territorio.
La Custodia del Territorio es una herramienta de conservación basada en acuerdos voluntarios entre personas propietarias de terrenos y entidades de custodia, el objeto que persigue es el de proteger y gestionar de forma sostenible esos espacios. A través de estos acuerdos, se establecen compromisos adaptados a cada caso: desde la conservación de hábitats y especies hasta la mejora de prácticas de laboreo. Este enfoque permite actuar directamente sobre el territorio, implicando a quienes lo conocen y lo utilizan, y generando soluciones prácticas que combinan conservación y uso responsable.
A diferencia de los modelos tradicionales de protección, más centrados en la regulación y la intervención pública, la custodia del territorio apuesta por un enfoque más participativo, flexible y basado en la confianza. No se trata solo de limitar usos, sino de construir alianzas y encontrar puntos de equilibrio entre conservación y actividad humana. Esta forma de actuar facilita la adaptación a las realidades locales, fomenta la corresponsabilidad y abre la puerta a la implicación de nuevos actores, desde comunidades rurales hasta empresas y organizaciones que desean contribuir activamente al cuidado del entorno.
La custodia del territorio es especialmente clave en España por su enorme diversidad de ecosistemas, desde bosques mediterráneos y dehesas hasta humedales y costas, muchos de ellos de alto valor ecológico, pero también vulnerables. A esto se suma que una gran parte del territorio es de propiedad privada, lo que hace imprescindible la colaboración entre propietarios, entidades de custodia y otros actores para garantizar su conservación.

Imagen 2. Realización de agujero mediante barrote metálico para instalar el pilar principal que soportará la caja nido de rapaces.
Y… ¿las empresas privadas pueden sumar esfuerzo en la conservación de nuestro Patrimonio Natural y la Biodiversidad mediante la Custodia del territorio?
La respuesta es que, claramente sí. Las empresas privadas desempeñan un papel cada vez más relevante en la custodia del territorio, al poder colaborar con entidades de custodia mediante financiación de proyectos, apoyo técnico, voluntariado corporativo o integración de criterios de sostenibilidad en su actividad. A través de estas alianzas, contribuyen directamente a la conservación de espacios naturales, la restauración de ecosistemas y el desarrollo rural sostenible. Pero, además, esta implicación genera beneficios claros para las propias empresas: mejora de su reputación y posicionamiento en materia ambiental, fortalecimiento de su responsabilidad social corporativa, conexión con el territorio en el que operan y alineación con las crecientes demandas sociales y regulatorias en sostenibilidad.
Participar en iniciativas de custodia es una forma de contribuir al bien común como sociedad, así como una oportunidad estratégica para generar valor a largo plazo. Si una entidad privada es capaz de patrocinar una carrera, por ejemplo, me pregunto ¿por qué no patrocinar la recuperación de un humedal degradado?

Imagen 3. Cartel de la finca “El Rual”, Salamanca, sobre la cual se ejecutan proyectos en materia de custodia del Territorio por parte de Fundación Naturaleza y Hombre como entidad de custodia, junto con las partes asociadas.
¿Por qué formarse en custodia del territorio?
- Alta demanda de perfiles especializados
Cada vez más entidades ambientales, administraciones y empresas buscan profesionales capaces de diseñar e implementar proyectos de custodia del territorio con impacto real. - Una herramienta clave para la conservación moderna
Permite ir más allá de la protección tradicional, aplicando enfoques colaborativos y adaptados al territorio, muy valorados en el sector ambiental. - Valor estratégico para empresas comprometidas
Para perfiles del sector privado, formarse en custodia aporta herramientas para desarrollar iniciativas de sostenibilidad, mejorar su responsabilidad social corporativa y generar impacto positivo medible. - Capacidad de generar alianzas y proyectos
Aprenderás a conectar actores (propietarios, entidades, empresas), una competencia clave tanto en conservación como en gestión empresarial ambiental. - Contribución tangible al territorio y a la sociedad
Más allá del desarrollo profesional, ofrece la oportunidad de participar activamente en la protección del entorno, el desarrollo rural y la lucha contra la pérdida de biodiversidad.
Si quieres formarte en la materia, en el Curso de Custodia del Territorio abordaremos todos estos puntos, desde el origen de la custodia del territorio hasta las herramientas y planificación para ponerla en acción sobre el territorio, así como las potenciales colaboraciones desde entidades privadas con entidades de custodia, pasando además por los principios y los agentes implicados en España y en cada acuerdo de custodia.








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