Cada verano, las imágenes de los incendios forestales en España nos recuerdan la extrema vulnerabilidad de nuestros ecosistemas frente a las olas de calor, entre otros efectos derivados del cambio climático, ingredientes que catalizan a los propios incendios forestales; asimismo, estos incendios también nos recuerdan un problema estructural silencioso: el abandono rural.

Imagen 1. Incendio forestal. Fuente: Pixabay
Los montes ya no se mantienen como antes, las actividades pastoriles tradicionales, entre otras actividades del rural, caen en el desuso y en el olvido, junto con toda su cultura asociada, aunque ello nos daría para elaborar todo un blog paralelo que algún día retomaré; este escenario nos da como fruto el incremento de combustible natural en nuestros hábitats, ampliando la extensión y dimensiones de los incendios forestales que desgraciadamente copan los titulares, como son los sufridos en Ourense-Zamora en 2025, Tábara en 2022, Minas de Riotinto en 2004 o Cortes del Pallás en 2012.
Ante este panorama, la gestión pública tradicional a menudo llega tarde o no dispone de recursos suficientes para abarcar cada hectárea, derivado de la falta de voluntad política para ello. Es aquí donde la custodia del territorio emerge como una interesante herramienta de prevención social y ambiental.

Imagen 2. Zona afectada por incendio, montes asturianos. Fuente: Propia
El territorio como un pacto vivo

Imagen 3. Reintroducción de herbívoros con objeto de controlar el forraje. Fuente: Propia
Como ya hemos analizado en anteriores publicaciones al hablar sobre el despliegue de la custodia del territorio en España, esta figura jurídica y social se basa en acuerdos voluntarios entre propietarios de fincas privadas o municipales y entidades de custodia (ONG, fundaciones o asociaciones), donde las empresas desempeñan un papel cada vez más relevante en la custodia del territorio, al poder colaborar con entidades de custodia mediante financiación de proyectos, apoyo técnico, voluntariado corporativo o integración de criterios de sostenibilidad en su actividad. El objetivo común es conservar y restaurar los valores naturales y culturales del paisaje.
Modelos de éxito en la Península Ibérica, como la Reserva Biológica Campanarios de Azaba de la Fundación Naturaleza y Hombre, nos enseñan que proteger la biodiversidad va de la mano de la resiliencia del paisaje. En Campanarios de Azaba, la reintroducción de herbívoros silvestres en régimen de semilibertad (como los caballos de las retuertas o vacas sayaguesas) realiza un desbroce natural continuo. Este manejo del ganado, sumado a la restauración de dehesas y humedales, fragmenta el combustible vegetal y crea barreras naturales contra el avance de las llamas. La custodia demuestra que un monte vivo y gestionado es un monte que no arde de forma descontrolada.
El rol estratégico de las empresas: más allá del «greenwashing»
Un interesante salto a explorar para la custodia del territorio en España viene de la mano del sector empresarial. A través de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) y los criterios de sostenibilidad, las corporaciones tienen una oportunidad histórica para mitigar su huella ambiental invirtiendo directamente en nuestros bosques.
¿Cómo pueden pasar las empresas de la declaración de intenciones a la acción real?
- Financiación y patrocinio de acuerdos de custodia: Las empresas pueden financiar proyectos plurianuales de prevención de incendios forestales a través de entidades de custodia. Esto incluye desde sufragar la creación de «cortafuegos verdes» (zonas de agricultura ecológica o pastoreo controlado que frenan el fuego) hasta costear planes técnicos de ordenación forestal en un territorio concreto que se encuentre bajo acuerdo de custodia del territorio.
- Voluntariado corporativo ambiental: Fomentar el teambuilding implicando a los empleados en tareas de campo directas en las fincas custodiadas. No hay mejor forma de concienciar sobre la crisis climática que controlar biomasa sobrante o reforestar con especies autóctonas menos inflamables, siempre bajo supervisión técnica por parte del equipo coordinador de la entidad de custodia.
- Compensación de la huella de carbono local: En lugar de acudir a mercados internacionales de créditos de carbono de dudosa trazabilidad, las organizaciones pueden invertir en proyectos locales de custodia forestal multifuncional.

Imagen 4. Cartel de la estación biológica de Campanarios de Azaba, donde se identifican las entidades y fondos que hacen posible el proyecto de custodia del territorio. Fuente: Propia
¿Qué puede hacer la sociedad civil?
La prevención de incendios ha dejado de ser una tarea exclusiva de los retenes forestales, el consumidor, como rol de la sociedad civil, tiene el poder de apoyar la economía rural adquiriendo productos locales derivados de estas fincas que actúan bajo custodia (madera certificada, miel, ganadería extensiva), asegurando la viabilidad económica de quienes cuidan el monte.

Imagen 5. Mercadillo de productos locales en La Alberca (Salamanca). Fuente: Google Maps
Conservar es prevenir
La custodia del territorio nos demuestra que el futuro de la prevención de incendios forestales pasa por la corresponsabilidad.
Si las entidades y empresas integran y apuestan de forma decidida por la conservación de los ecosistemas en sus estrategias de gobernanza, tienen en su mano una doble oportunidad de impacto: por un lado, financiando de forma directa proyectos de custodia que doten de recursos técnicos a las entidades locales para mantener y ordenar el monte; por otro, actuando como tractor económico al apostar por servicios y productos generados en el propio contexto rural bajo acuerdos de custodia.
Como última anotación, debemos resaltar la importancia que cobra el paisaje y paisanaje como tándem esencial para mantener el buen estado de conservación de nuestro patrimonio natural y la biodiversidad asociada, además de pieza clave en el contexto que conforma la custodia del territorio; por ello, apostar por mantener vivo este tándem, junto con la custodia del territorio, es una forma de apostar por una prevención contra los incendios forestales.

Imagen 6. Calles de Mogarraz (Salamanca) con representaciones del paisanaje local. Fuente: Propia
Temas como este nos recuerdan que la conservación del territorio es un campo en constante evolución, con cada vez más espacio para quienes quieran formarse y aportar su granito de arena. Si te interesa esta temática, te invitamos a visitar nuestro curso de Custodia del Territorio en el siguiente enlace:








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