La gripe aviar, o influenza aviar, es una enfermedad viral que afecta principalmente a aves silvestres y domésticas, siendo especialmente relevante cuando se trata de virus de alta patogenicidad, como algunos subtipos del Influenzavirus A (por ejemplo, H5 y H7). Estos virus pueden causar brotes severos en distintas especies, con tasas de mortalidad elevadas en poblaciones susceptibles, lo que puede desencadenar impactos ecológicos significativos. En pocos años, la gripe aviar de alta patogenicidad ha pasado de ser un fenómeno esporádico a convertirse en un elemento recurrente dentro de la dinámica de muchas poblaciones de aves silvestres.

Gripe Aviar Madrid

Cigüeña muerta en los alrededores de Madrid en el brote de gripe aviar. Fuente: https://puntoequis.com.mx/

A diferencia de otros factores de impacto, la gripe aviar actúa de forma desigual. Algunas especies parecen funcionar como portadoras asintomáticas, mientras que otras muestran una elevada susceptibilidad, con episodios de mortalidad que pueden afectar de manera significativa a colonias reproductoras o concentraciones invernantes. Estas diferencias complican notablemente la interpretación de los cambios poblacionales, ya que no siempre es evidente si una disminución responde a mortalidad directa, desplazamientos, cambios de comportamiento o a una combinación de todos estos factores.

En poblaciones naturales, la repetición de brotes de gripe aviar introduce una complejidad añadida que va más allá de la mortalidad individual. Muchas aves silvestres, especialmente acuáticas y migratorias como ánades, gansos o grullas, actúan como reservorios naturales del virus, facilitando la circulación de distintas variantes a lo largo de sus rutas migratorias y zonas de invernada. Esto no implica que todos los individuos desarrollen la enfermedad, pero sí que la transmisión puede producirse con facilidad en puntos de concentración durante la migración o en áreas de descanso e invernada.

Desde el punto de vista de la conservación, este escenario plantea retos importantes. En especies amenazadas o con poblaciones reducidas, un episodio puntual puede tener consecuencias desproporcionadas, especialmente si coincide con momentos críticos del ciclo vital, como la reproducción o la migración. Esta situación obliga a replantear cómo evaluamos el estado de conservación de las especies y hasta qué punto los censos tradicionales reflejan fielmente la realidad en contextos de brotes recurrentes.

Otro aspecto clave es la interacción entre la gripe aviar y otros factores ambientales. El estrés asociado a sequías prolongadas, eventos climáticos extremos o la degradación del hábitat puede aumentar la vulnerabilidad de las aves frente a la enfermedad. Al mismo tiempo, los cambios en las rutas migratorias y en los calendarios de paso, cada vez más evidentes, influyen en la propagación del virus y en la aparición de nuevos focos, conectando ecosistemas muy distantes entre sí.

En este sentido, la gripe aviar no es solo un problema de salud animal, sino también un reflejo de la complejidad de los ecosistemas en los que habitan las aves. Las interacciones entre especies, la conectividad entre regiones geográficas a través de las rutas migratorias y las transformaciones del paisaje natural y antrópico conforman un entramado dinámico que condiciona la circulación del virus y sus efectos sobre las poblaciones silvestres.

En este contexto, comprender qué está ocurriendo en las poblaciones naturales exige algo más que observaciones puntuales. Es necesario un seguimiento continuado, sistemático y adaptado a este nuevo escenario sanitario. Aquí es donde las técnicas de seguimiento de avifauna cobran un papel fundamental: no solo para cuantificar individuos, sino para detectar cambios de comportamiento, interpretar ausencias, evaluar tendencias a medio y largo plazo y aportar información sólida que permita distinguir entre fluctuaciones naturales y efectos reales de la gripe aviar. En este marco, el Curso Técnicas y Metodologías de Seguimiento de Avifauna del ISM facilita el conocimiento técnico necesario y la correcta aplicación de estas metodologías, convirtiéndose en una herramienta clave para entender y proteger la avifauna silvestre.