Actualmente, los entornos urbanos son lugares difíciles para vivir. Joan Clos, director de Hábitat, la Agencia de las Naciones Unidas para la Vivienda y el Desarrollo Urbano Sostenible, apunta “Las ciudades crean valor y riqueza, pero pueden generar problemas” en las personas.

Es momento de devolver la naturaleza perdida a nuestras ciudades, creando centros urbanos más verdes para que las personas conecten con la naturaleza así obtengan los beneficios que la naturaleza no regala cada día de forma libre y gratuita. El concepto de conexión con la naturaleza, es el sentido subjetivo de la relación cognitiva, afectiva y experiencial que las personas tienen con la naturaleza (Schultz, 2002) que repercute positivamente en su bienestar físico, emocional y social.

Las ciudades verdes, el desafío de reconectar a las personas con la naturaleza_1

Deferentes iniciativas y estudios se están llevando a cabo para fomentar y entender la conexión de la naturaleza con las personas. Es así que el mecanismo principal que tiene la naturaleza es reducir el estrés y generar experiencias de restauración y relajación por el simple hecho de ver o estar en contacto con la naturaleza y/o escuchar los sonidos de ésta (pájaros, paso del agua, movimiento de las hojas, etc.) Además, son espacios que tienen potencial para invitar a hacer actividad física y también son espacios de oportunidad para generar y reforzar el apoyo social.

De hecho, en un estudio llevado a cabo en Barcelona se observó que la asociación entre más verdor y una mejor salud mental se explicaba, en parte, por el hecho de que tener más espacios verdes cerca de casa se asociaba a tener mayor apoyo social y a realizar más actividad física.

En Londres, el proyecto Grow Wild de recuperación de espacios verdes degradados ha tenido un impacto muy positivo en las personas que han participado en la recuperación de estos espacios. Casi dos tercios de los participantes sintieron un mayor sentido de pertenencia con sus barrios, ocho de cada diez personas sintieron un mayor sentido de responsabilidad por la vida silvestre, y más de un tercio pasaron más tiempo fuera de casa haciendo actividades diversas, después de participar en el proyecto de Grow Wild.

Así mismo, favorecer el contacto de los niños con la naturaleza tiene un impacto muy positivo en su vida adulta. Catherine Broom, profesora de la Facultad de Educación de  The University of British Columbia, Canadá, realizó un estudio entrevistando a más de 500 estudiantes universitarios de entre los 18 a 25 años de edad. Del total, el 100 % de las mujeres expresaron que amaban la naturaleza y el 87 % de los hombres respondieron lo mismo. De igual modo, los resultados muestran que el 87% de los encuestados que jugaron al aire libre cuando fueron niños presentan un aprecio acusado por la naturaleza cuando son adultos. De ese grupo, el 84 % cuidar la naturaleza es una prioridad.

De este modo, los urbanistas deberían considerar, como prioridad, que los ciudadanos en sus barrios tengan acceso y contacto directo con la naturaleza para obtener los beneficios colaterales de un mayor bienestar a través de la conexión con la naturaleza. Facilitando así crear entornos saludables que mejoren la calidad de las personas.

Gonzalo de la Fuente es docente en el ISM del curso Ciudades verdes: hacia la regeneración urbana, en modalidad online en el que se exponen las herramientas teóricas y prácticas básicas de implementación de planes de renaturalización de las ciudades a través de los espacios verdes urbanos, periurbanos y naturales interconectados. Todo ello a través de acciones de agricultura urbana, sistemas de drenaje sostenible, muros y tejados verdes entre otros, con el fin de conseguir un urbanismo sostenible en nuestras ciudades.