La creciente urbanización ha llevado a una disminución significativa de los espacios verdes en las ciudades, lo que ha resultado en una serie de problemas ambientales y de salud. Para abordar esta situación, la infraestructura verde se ha convertido en una solución cada vez más relevante y, en particular, la naturalización y recuperación de ríos urbanos. Esto implica la restauración de los cauces de agua, permitiendo que fluyan de manera más natural y se integren con el entorno urbano. Esta estrategia ofrece múltiples beneficios para el medio ambiente, la sociedad y la calidad de vida de los habitantes de las ciudades.

En primer lugar, permite la recuperación de ecosistemas acuáticos y terrestres, proporcionando hábitats para una amplia variedad de especies de flora y fauna. Esto contribuye a la conservación de la biodiversidad y ayuda a restablecer los equilibrios ecológicos en las zonas urbanas. Además, ayuda a mejorar la calidad del agua. A medida que los ríos fluyen de manera más natural, se reducen los problemas de contaminación, como la acumulación de sedimentos y la presencia de sustancias químicas tóxicas. Los procesos naturales de filtración y purificación del agua se restablecen, lo que beneficia tanto a la vida acuática como a las comunidades humanas que dependen de estos recursos.

La vegetación asociada con los ríos naturalizados también juega un papel crucial en la mitigación del cambio climático. Los árboles y las plantas ayudan a capturar y almacenar carbono, reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero. Además, la vegetación en las riberas de los ríos ayuda a controlar la temperatura local, lo que contribuye a reducir el efecto de isla de calor en las ciudades.

La naturalización de los ríos no solo tiene beneficios ambientales, sino también sociales y económicos. Estos ríos revitalizados se convierten en espacios públicos atractivos que fomentan el bienestar y la salud de los ciudadanos. Los espacios verdes alrededor de los ríos ofrecen oportunidades para actividades recreativas al aire libre, como caminar, correr, andar en bicicleta y practicar deportes acuáticos. Estos espacios también promueven la interacción social y el sentido de comunidad entre los residentes.

Además, los ríos naturalizados pueden tener un impacto positivo en la economía local. Los espacios verdes bien mantenidos y atractivos aumentan el valor de las propiedades cercanas. Las áreas ribereñas restauradas se convierten en destinos turísticos populares y atractivos para los inversores, lo que genera empleo y estimula el crecimiento económico.

Aunque la naturalización y recuperación de urbanos ofrece numerosos beneficios, su implementación requiere considerar ciertos aspectos. En primer lugar, es necesario abordar los desafíos técnicos y de ingeniería asociados con la restauración de los ríos. Esto implica la gestión de las inundaciones, el control de la erosión y la reintroducción de características naturales, como meandros y zonas húmedas.

Además, es fundamental la participación y la colaboración de múltiples partes interesadas, incluidos los gobiernos locales, los ciudadanos, las organizaciones ambientales y los expertos en el tema. La planificación y el diseño participativos garantizan que se tengan en cuenta las necesidades y las preocupaciones de la comunidad local, y aumentan la aceptación y el apoyo a largo plazo del proyecto.

También es importante considerar la sostenibilidad financiera de la naturalización de los ríos urbanos. Los costos asociados con la restauración y el mantenimiento deben ser evaluados y planificados adecuadamente. Esto puede implicar la búsqueda de financiamiento público y privado, así como la exploración de oportunidades de asociación público-privada.

Proyecto RUNA 2025

En esta línea, es significativo y destacable el proyecto de la ciudad de Pamplona en donde se van implementar once actuaciones en los entornos fluviales de la ciudad a través del proyecto RUNA 2025, financiado con fondos europeos Next Generation EU.

Entre otras acciones a desarrollar en los próximos tres años, se prevé la creación de una reserva fluvial en el entorno del antiguo Molino de Ilundáin, la ampliación del corredor fluvial en Beloso Bajo, el refuerzo de la vegetación en la zona de Trinitarios, actuaciones de control de inundaciones en San Jorge – Miluze o la eliminación de azudes en el río Elorz.

El parque de Trinatarios incorpora un nuevo tramo de paseo fluvial junto al río Arga. Fuente Noticias de Navarra

 

El proyecto RUNA 2025 incluyen también planes de control de aguas freáticas, acciones de limpieza el control y erradicación de flora invasora riparia, un protocolo de mejora de la calidad del agua en los tres ríos de la ciudad (Arga, Sadar y Elorz) o la renaturalización de patios de las escuelas infantiles de Buztintxuri y Azpilagaña, así como un programa de sensibilización para implicar a la ciudadanía en la sostenibilidad de los ríos de su ciudad. En definitiva, actuaciones todas ellas para mejorar la calidad de los ríos, la calidad de vida de la ciudadanía y combatir también el cambio climático.

En definitiva, la naturalización de los ríos urbanos, desempeña un papel crucial en la creación de ciudades más sostenibles y saludables. Sus beneficios ambientales, sociales y económicos son evidentes. Sin embargo, es necesario abordar los desafíos técnicos, fomentar la participación ciudadana y garantizar la sostenibilidad financiera para lograr una implementación exitosa. Por lo cual, el modelo de Planificación Fluvial elaborado por el Ayuntamiento de Pamplona en los últimos años, que ha sentado las bases del proyecto RUNA 2025 en la construcción de una ciudad resiliente y comprometida con el medio natural, es una estrategia valiosa que debe considerarse en el desarrollo futuro de otras en ciudades en España.

Desde el Instituto Superior del Medio Ambiente, nos súmanos al movimiento re-imaginar las ciudades; para lo cual hemos desarrollado un nuevo curso Ciudades verdes: hacia la regeneración urbana, en modalidad ON LINE. En este curso expondremos las herramientas teóricas y prácticas básicas de implementación de planes de renaturalización de las ciudades a través de los espacios verdes urbanos, periurbanos y naturales interconectados. Todo ello a través de acciones de agricultura urbana, sistemas de drenaje sostenible, muros y tejados verdes entre otros, con el fin de conseguir un urbanismo sostenible en nuestras ciudades.